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viernes, 13 de noviembre de 2009

Un beso y una sonrisa

Siempre me he fijado mucho en las manos de una mujer. No creo que sea algo malo. De cualquier forma, creo que las manos, al igual que los ojos, dicen mucho de una persona. No sé por qué, pero es así.

De cualquier forma, lo que me enamora de cualquier persona, en el sentido más platónico del término, es su sonrisa... Creo que hay algo mágico en ese movimiento facial. Creo que hay personas que, con una sencilla sonrisa, son capaces de hacer que tu más absoluta oscuridad, se convierta en el día más maravilloso de tu existencia. Como cambia una cara. ¿No crees que es algo maravilloso?

Yo he de decir que lo primero en que me fijé en mi mujer, aunque ella hoy podría decir que es mentira, fue en su sonrisa.

Hay sonrisas que son capaces de elevarte hasta el paraíso. Hay sonrisas que pueden hacerte olvidar todo tu dolor. Hay sonrisas que se convierten en algo por lo que luchar.

En la portada de este blog, sí, a la izquierda, lo puedes ver: "Sonreír mueve 15 músculos, enfadarse necesita 34". Vamos, que es incluso más fácil sonreír que poner una mala cara.

Hay sonrisas famosas, y sonrisas que no son tan famosas. Yo, por cercanía, voy a quedarme con las que no son tan famosas, aunque para mí, sí que lo son... De todas maneras, la foto que pongo, es de una sonrisa bien famosa... Seguro que hasta mi madre se va a sonreír cuando la vea.

El otro día, pensando precisamente en eso, en lo que nos puede ayudar una sonrisa en un momento en que estamos algo depres, busqué en youtube y encontré esto... No buscaba precisamente este vídeo, ya sabes, siempre encuentras aquello que no buscas... Me pareció genial, sonrío al verlo. Me alegra. Me ilumina. Por si lo quieres ver:



Igual eres de los o las que no miran los vídeos que pongo, por lo que sea. Siempre los pongo por algún motivo, eso no lo dudes. Si me conoces sabes que raramente pongo algo sin pensarlo. Creo que no suelo dejar nada al azar... Todo, todo, todo, tiene un por qué. Aunque tú muchas veces me digas que no, que no lo tiene.

"Por una sonrisa tuya, subiría a la luna en bicicleta y bajaría sin frenos..."

Hoy, esta entrada, te la dedico a ti, que estás pasando por un mal momento.

Un beso y una sonrisa,

àlex Seguir leyendo...

jueves, 12 de noviembre de 2009

¿Por qué las mujeres tardan tanto... cuando val al baño?

Una amiga me ha enviado un correo en respuesta a la entrada de ayer. En él, me reenvía un texto que, presuntamente, da una respuesta a ese pequeño gran misterio que comentaba. Lo que pasa es que yo no acabo de creérmelo. Siempre había pensado que, los guarros en el lavabo, éramos los hombres, no las mujeres. Os pego el texto tal y como me ha llegado. Le he arreglado alguna falta de ortografía, lo he montado en párrafos como mejor he sabido y ya está.
El gran secreto de todas las mujeres respecto a los baños es que de chiquita tu mamá te llevaba al baño, te enseñaba a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza. Finalmente te instruía: 'Nunca, nunca te sientes en un baño público' Y luego te mostraba 'la posición' que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza. 'La Posición' es una de las primeras lecciones de vida de una niña, súper importante y necesaria, nos ha de acompañar duranteel resto de nuestras vidas. Pero aún hoy en nuestros años adultos, 'la posición' es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está a punto de reventar. Cuando TIENES que ir a un baño público, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar que dentro está Brad Pitt. Así que te resignas a esperar, sonriendo amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando piernas y brazos en la posición oficial de 'me estoy 'meando''. Finalmente te toca a ti, si no llega la típica mamá con 'la nenita que no se puede aguantar más'. Entonces verificas cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas.Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo. Entras y te das cuenta de que el picaporte no funciona (nunca funciona); no importa... Cuelgas el bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho (nunca hay gancho), inspecciónas la zona, el suelo esta lleno de líquidos indefinidos y no te atreves a dejarlo ahí, así que te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnuca la correa, porque el bolso está lleno de cositas que fuiste metiendo dentro,la mayoría de las cuales no usás, pero que las tienes por si acaso... Pero volviendo a la puerta... Como no tenía picaporte, la unica opción es sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas la pantaleta y te pones en 'la posición'... Alivio...... AAhhhhhh.... por fin... Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar.... Por que estás suspendida en el aire, con las piernas flexionadas, los calzones cortándote la circulación de los muslos, el brazo extendido haciendo fuerza contra la puerta y un bolso de 5 Kg. Colgando de tu cuello. Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubriste con papel, interiormente crees que no pasaría nada pero la voz de tu madre retumba en tu cabeza 'jamás te sientes en un inodoro público!!', así que te quedas en 'la posición' con el tembleque de piernas... Y por un fallo de cálculo en las distancias una salpicada finíííííísima del chorro te salpica en tu propio culo y te moja hasta las medias!!! Con suerte no te mojas tus propios zapatos, y es que adoptar 'la posición' requiere una gran concentración. Para alejar de tu mente esa desgracia,buscas el rollo de papel higiénico peeero, nooo hayyyyyy...! El rollo esta vacío...! (siempre) Entonces suplicas al cielo que entre los 5 kilos de cachivaches que llevas en el bolso haya un miserable kleenex, pero para buscar en tu bolso tienes que soltar la puerta, dudas un momento, pero no hay más remedio... Y en cuanto la sueltas, alguien la empuja y tienes que frenar con un movimiento rápido y brusco, mientras gritas OCUPAAADOOOO!!! ahí das por hecho que todas las que esperan en el exterior escucharon tu mensaje y ya puedes soltar la puerta sin miedo, nadie intentará abrirla de nuevo (en eso las mujeres nos respetamos mucho) Sin contar el garrón del portazo, el desnuque con la correa del bolso, el sudor que corre por tu frente, la salpicada del chorro en las piernas... El recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima si te viera así; porque su culo nunca tocó el asiento de un baño público, porque francamente, 'tu no sabes qué enfermedades podrías agarrarte ahí'... Estás exhausta, cuando te paras ya no sientes las piernas, te acomodas la ropa rapidísimo y tiras la cadena con un pie ¡sobretodo! muy importante. Entonces vas al lavamanos. Todo esta lleno de agua así que no puedes soltar el bolso ni un segundo, te lo cuelgas al hombro, no sabes cómo funciona la canilla con los sensores automáticos, así que tocas hasta que sale un chorrito de agua fresca, y consigues jabón, te lavas en una posición de jorobado de Notredame para que no se resbale el bolso y quede abajo del chorro... El secador ni lo usas, es un trasto inútil así que terminas secándote las manos en tus pantalones, por que no piensas gastar tu kleenex para eso y sales... En este momento ves a tu chico que entró y salió del baño de hombres y encima le quedo tiempo de sobra para leer un libro de Borges mientras te esperaba. '¿Por qué tardaste tanto?' te pregunta el idiota. 'Había mucha cola' te limitas a decir. Y esta es la razón por la que las mujeres vamos en grupo al baño, por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo, la otra te sujeta la puerta, otra te pasa el kleenex por debajo de la puerta y así es mucho más sencillo y rápido ya que uno sólo tiene que concentrarse en mantener 'la posición' y la dignidad. ¡Gracias a todas por haberme acompañado alguna vez al Baño y servirme de Perchero o tenedora de Puerta!!!!..... pásalo a los hombres que siempre preguntan ¿porque te tardaste tanto en el baño...? ¡¡¡Que huevos!!!
Pues eso. Igual a alguien le sirve de respuesta válida. Creo que puede serlo, pero estoy convencido de que hay más... mucho más... Que vaya bonito,
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miércoles, 11 de noviembre de 2009

¿De qué hablan las mujeres cuando van al baño?

Ya desde que somos pequeños, se abren ante nosotros un cúmulo de misterios. Al principio son misterios poco importantes. ¿Cómo se queda mi pipí en el pañal y no sale? ¿Por qué me sale esto de la nariz? ¿Anda, esto se pone duro?

Bueno, no me lío, que luego sé lo que vas a decir.

Nos vamos haciendo mayores, y aparecen nuevos misterios. Cuando vemos a una chica (o un chico, dependiendo de tus gustos, claro), ¿por qué me pasa esto en el estómago? Y estos granos en la cara, justo ahora, ¿por qué, por qué, por qué?

Y sigue. Quizás, tú piensas en otros misterios más... grandes, pero prefiero quedarme con los misterios pequeños, esos que, si los pienso bien, incluso me hacen un poquito de gracia. Puedo reírme de ellos de forma simpática. Esos pequeños grandes misterios son los que le dan un poquito de salsa a la vida.

Pero el tiempo pasa, y llegas a misterios más grandes. No muchos. Creo que a estas alturas, a mí me quedan pocos misterios. Ni siquiera ya es un misterio como podemos subsistir en un país gobernado con estos chiquilicuatres...

Para mí, el misterio más grande, para serte sincero, y sin querer que nadie me tache ni de misógino ni de machista, es ese ser tan maravilloso llamado mujer. Igual tú eres una de ellas. Quizás. Buen rollito. Ya me conoces. Soy yo. Y soy así.

Hace tiempo creo que ya lo anoté por aquí, y no es que sea una sentencia precisamente mía, no, pero me gustó: "Las mujeres son para amarlas, no para entenderlas". Volvemos un poco a los calificativos que a buen seguro ya estás pensando hacia mí, pero nada, que el tema hoy va así.

Pero no quiero ponerme serio, que últimamente ya lo hago demasiado. Fíjate que hoy he estado tentado de poner por aquí el vídeo "Amor se llama el juego" de Sabina, pero he pensado, joder, ahora que parece que estoy en el buen camino hacia ese lugar llamado felicidad no voy a ponerme tristón ni ñoño, ¿verdad?

Hoy quiero comentar uno de los mayores misterios que existen para mí. Uno de esos pequeños grandes misterios que me hacen sonreír. Que cada vez que lo pienso me pregunto a mí mismo si soy tonto o algo parecido (y sí, tonto es el que dice tonterías según Forrest Gump).

A lo que voy. Te vas de fiesta. Bebes unas cuantas cervezas. Eres un tío. Este es un detalle muy importante en este momento de la historia. Eres un tío. Has bebido muchas cervezas. No nos engañemos. No tenemos límite. Claro. Luego, toda esa cerveza que ha entrado en tu barrigota, tiene que salir. ¿Por dónde? Eso... Está más claro que el agua. Te vas al lavabo. Joder, que ratos esos que pasamos en el lavabo con una cogorza y encontrándote allí a los colegas que llevabas media hora buscando por la disco...

Y, claro. Otro día, te vas con amigos y amigas. Todos beben cerveza, luego se pasa a los cubatas... tequilas... vamos, a beber como si se acabara el mundo. Eres joven, crees que nada va a destrozar tu duro estómago. Sois dos para dos. Un número perfecto. Nosotros, los tíos, los amos del mundo. Esa sonrisa estúpida en la boca. Esa superioridad. Te comes el mundo. Si más no, cuando eres como yo... claro...

De repente, ellas sienten la misma necesidad. Pero se van juntas. Hay que joderse. Ahí el primer misterio. ¿Por qué demonios se van juntas las mujeres al lavabo? Tú te quedas ahí, a tu bola, contento, un pedillo interesante. Te ríes de cualquier cosa. No piensas en gran cosa. Es la noche. Y de repente ves que vuelven. Cuchicheando. Sonriendo. Y te preguntas ¿De qué hablan las mujeres cuando van al baño? Por que claro, nosotros no hablamos de gran cosa. Bueno, sí, a veces, pero aquello no da para mucho. Tienes la pared delante de ti. Es frío. No sé. Es difícil de explicar. Como mucho esperas que el de tu lado no esté súper borracho y te reconozca justo en ese momento y se gire, gritando un "Hombre, Alex!" y te moje toda la pernera del pantalón.

Ellas, ¿qué han hecho allí? ¿De qué han estado hablando? Qué gran misterio. ¿Y por qué van juntas? ¿Qué pasa? ¿No se fían? ¿Creen que vamos a ir para allá?

Francamente, lo que daría por enterarme. Me da a mí que lo de ir a empolvarse la nariz, es un pretexto para confabular. ¿Están tramando algo? Me pregunto que debe haber allí. Seguro que nos esconden algo. ¿Lo harán de pie, como nosotros?

Está claro que es un misterio y que seguirá siendo un misterio. Uno de esos pequeños grandes misterios que harán que me pueda sonreír un día u otro charlando con alguna amiga o con algún amigo sobre ello.

Que vaya bonito,

àlex Seguir leyendo...

martes, 10 de noviembre de 2009

Buscando el paraíso

Hoy es un día de aquellos raros. Ha amanecido gris... ahora sigue gris.

Quizás has leído mis últimas entradas. Puede que tú, que estás leyendo justo ahora estas letras, seas la persona que me ha preguntado:

"He visto por tu blog…. O al menos me ha dado la impresión… que no eres feliz… que te falta?"

Creo que nadie está del todo preparado para una pregunta así. Sobre todo, si te hayas en la situación en la que yo me encuentro. Sinceramente pienso que todos les falta algo. A él, tranquilidad, a ella, ese amor perdido, al otro, bienes materiales, al de más allá, un hijo, al del quinto, paz... No sé si me entiendes, pero nadie tiene aquello que anhela. Puedes decir que sí, que lo tienes, pero en el fondo los dos sabemos que no lo tenemos...

Quizás lo bueno de todo eso es, precisamente, buscarlo, sin descanso. Está claro, que cuando encontramos algo, cuando conseguimos lo soñado, ya pierde, en muchas ocasiones, su gracia.

Seguramente, habrá quien prefiera esconderse. Hacer el avestruz, dicen. Esperar a que la luz al final del túnel aparezca, y, como dijo alguien hace unos días, no sea el foco de la máquina. Algunas personas creen que lo mejor, ante un problema, es no hacer nada, y esperar a que se resuelva solo. ¿Tú eres de esas personas? Si lo eres, tampoco te preocupes, no vas a ser único o única en este mundo. Pero estoy convencido de que la vida hay que afrontarla de cara, sin miedo...

Yo tengo miedo. Lo reconozco. Tengo miedo de perder aquello que posiblemente no sepa que tengo. Tengo miedo de que desaparezca la magia. Tengo miedo de que la palabra reencuentro desaparezca del diccionario.

Hoy es un día de aquellos raros. Ha amanecido gris... y un amigo me ha dicho que escuchara una canción con los auriculares tan chulos que me compré en el aeropuerto (él tiene unos iguales). Una canción llamada "Looking for paradise". Alejandro Sanz y Alicia Keys. Me ha jurado que no había una intención oculta. ¿La has podido escuchar? A mí, hoy, me viene al pelo.



Sigo buscando... ¿Vienes conmigo?

àlex

PS: X., Merci!!!! Seguir leyendo...

lunes, 9 de noviembre de 2009

Un fin de semana para olvidar

Lo que en principio iba a ser un fin de semana de relax y reencuentro con la familia, al que le había añadido dos días más de fiesta, se ha convertido en lo más parecido a "un fin de semana para olvidar".

Todos mis planes se fueron poco a poco al garete empezando por el viernes, en el que me pidieron que estuviera de guardia el fin de semana. La guardia, acabó convirtiéndose, en un duro día de trabajo hasta bien entrada la media noche. El sábado no mejoró, todos mis planes de salir a cenar y tener una noche romántica, acabaron delante del portátil, trabajando... otra vez hasta más allá de la media noche.

El domingo empezó con el mismo plan. Llamadas, conversaciones por el messenger corporativo, correos electrónicos. Al final, al menos pude estar con la familia.

El lunes, dos de los críos enfermos. Esto te enseña a que hacer planes teniendo críos pequeños es, si más no, un riesgo que hay que asumir.

Uno ya no sabe cómo plantear las cosas. Quieres disfrutar de la vida, al menos de la mejor forma que puedas. Cada momento tiene su manera de disfrutarla. Hay que ir bebiendo la vida, poco a poco, como decía Alejandro Sanz en su canción Labana. Creo que ni todo el dinero del mundo te da opciones, bueno, igual sí, pero el amor, el cariño, no entiende de nada más que, precisamente, de amor y cariño. Quiero disfrutar. Lo intento. A lo mejor no sé hacerlo...



Que vaya bonito y... Suerte.

àlex Seguir leyendo...

domingo, 8 de noviembre de 2009

Workaholic

Mi primer periplo por Madrid ha finalizado de forma un tanto brusca. Qué vamos a hacerle, ¿no?

Las cosas son así, tampoco vamos a rasgarnos ahora las vestiduras, pero joder como escuece. Tenía ganas de estar un tiempo en España después de algo más de 9 meses desplazado en aquella isla... Ya me entiendes.

Esta ha sido una semana rara, muy rara. Hemos tenido de todo. Problemas profesionales, personales. Grandes conflictos. Algunos encubiertos. Otros que no lo son tanto. Me he tirado todo el fin de semana trabajando.

Qué grande la tecnología. Estoy superado por ella. Volviendo en el AVE, en vez de echarme una buena siesta, vine trabajando gracias a una tarjeta 3G que permitía a mi portátil conectarse con el trabajo para continuar y así no perder ni un minuto más de lo necesario. Creo que lo dijo Einstein, que nuestra tecnología ha superado a nuestra humanidad... es cierto. De esto te hablaré otro día. Me dedico a la tecnología. Ya sabes...

Peeeeeero, al menos me he comido mi bocata de calamares en Madrid. Nunca me había comido uno. Algo tan famoso. No podía ni quería perder esta oportunidad, así que le dije a mis amigos de la capital que el jueves quería ir a cenar tan digno manjar. Dicho y hecho, aún a pesar de algunas "molestias físicas", me llevaron.

Creo que se merece la fama que tiene. Me encantó. Un bocata y una cerveza enorme compartida. Eramos 4. Todos trabajamos juntos. Después ya nos fuimos a tomar unas caipirinhas. Bueno, eso yo, ellos se tomaron algún "sex on the beach" y algún Daikiri de limón.

Salimos tarde a cenar. Creo que empezábamos a las diez treinta, con lo que te puedes imaginar que acabamos tarde.

Esta situación se está haciendo un tanto complicada para mí. Creo que la vida es demasiado injusta. Nunca encontramos tan anhelado equilibrio. Yo, al menos, no lo tengo. Quizás no estoy en mi mejor momento. Quizás el trabajo está absorbiendo el resto de mi vida. Quizás, al final, sólo me quede el trabajo. Creo que hay un término inglés que hace referencia a lo que me está sucediendo "Workaholic". Algo parecido a una dependencia del trabajo. A ver que pasa.

Por cierto. Hoy quiero enviar un grande y entrañable abrazo a mi gran amigo Xavi, sí, hoy pongo su nombre. Ya lo había hecho. Así que nadie puede extrañarse.

Esta semana tengo un intento de fiesta tanto el lunes como el martes. A ver qué tal. El miércoles, vuelta a Horsham, vuelta a Londres. Te cuento.

Que vaya bonito,

àlex Seguir leyendo...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

De vuelta a UK... sine die

Los días no hacen más que empeorar. No acabo de entender que he hecho en alguna vida anterior... Bueno, no creo en esas cosas, pero es que, de verdad, no sé que he hecho para merecer esto.

Resulta que, después de 2 semanas en España, me vuelvo a otra vez a Horsham. ¿Qué te parece? A mí mal. Esto es un despiporre. Sigo pensando que para qué. No lo entiendo.

De cualquier manera, haré aquello que decimos siempre, "al mal tiempo, buena cara". De momento aguantaremos un poco, seguramente hasta enero del año que viene. Aunque me han dicho que estaré allí, "sine die". Mejoraremos el inglés... y no sé qué más... Algo mejoraremos. Iré al gimnasio del hotel, porque claro, ya no tengo piso.

Hoy, encima, he aprendido algo sobre la incompatibilidad de tomar un cortado mientras se trabaja y estás cansado.

Digamos que he derramado el café encima del teclado. Toma ya!!! Le he dado la vuelta al portátil, para que no entrara dentro mucho. He ido a buscar servilletas he limpiado la mesa, el teclado, los auriculares, el ratón, el disco duro... todo. El de mi lado, como imaginarás, se moría de risa. Por cierto, llevo dos semanas a su lado, y no hemos intercambiado ni un hola. 9 horas diarias. Somos increíbles. No sé ni como se llama.

Bueno, a lo que voy, que el teclado ha dejado de funcionar al rato. Venga a poner espacios en blanco... he tenido que apagarlo a lo bestia.

He bajado al departamento de soporte, muerto de vergüenza, y... me lo han cambiado. Han quitado el disco duro, la memoria, la batería, se la han colocado al nuevo y, en 10 minutos, otra vez currando...

Por cierto, te he dicho que me vuelvo a UK???

Voy a deprimirme un rato a la cama...

Buenas noches y buena suerte,

àlex Seguir leyendo...

Lo que vemos con los ojos nos oculta algo

Normalmente somos estúpidos. Eso es algo que he aprendido con el tiempo. Creo que los publicistas lo aprendieron mucho antes de que el mundo fuera mundo, porque se aprovechan de ello.

Todo lo hacemos con los ojos. Todo empieza por ahí. No voy a decir que envidio a aquellos que no ven, porque estaría mintiendo y, además, estaría cometiendo una insensata injusticia... o gran estupidez.

Reconozco que yo no soy diferente al resto de la humanidad. Al menos a ese resto que es lo que viene siendo "normal".

Entiendo por normal, aquello que está estereotipado. Aquello que hace que todos nos movamos como borregos tras una cosa u otra. Un desodorante que nos hace más machos. Una crema que hace más bellas a las mujeres. Una ropa que nos hace más guapos... Ya me entiendes. En definitiva, creo que nos dejamos llevar por una corriente dominada por unos cuantos que se enriquecen a nuestra costa. Unos cuantos que vendrían a ser el "Gran Hermano".

Pero bueno, no era mi intención hablar de eso, que me pone de los nervios.

Mi intención es la de darme cuenta de lo estúpidos que somos en cuanto a las personas. Siempre nos dejamos llevar por lo que vemos con los ojos. Punto. En muchas ocasiones, con eso es suficiente. Ya no nos dignamos ni a intentar conocer a lo que podría ser la mejor persona que hemos conocido en nuestra vida. A mí, me pasa. Lo reconozco. Me encierro. No veo más allá de mis narices. Me olvido de todo. Mando a alguien al ostracismo única y exclusivamente por llevar un botón de más abrochado en la camisa, o bien tener una apariencia distinta a lo que mi propio canon marca, y seguro que, ese canon, no es ni propio, si no que está esculpido por los artistas de la publicidad.

En definitiva, que estoy seguro de que lo que vemos con los ojos, no nos permite mirar con el corazón, y eso hace que perdamos las mejores oportunidades de nuestra vida. Eso, y el no luchar y el no dar la cara, pero eso, creo que es tema para otro día.

¿Y todo esto a qué ha venido? No tengo ni puñetera idea. Pero me ha salido así. Qué vamos a hacerle. Seguramente el ritmo tan divertido que llevamos últimamente y los problemillas que aparecen en el día a día con la gente que vas conociendo en el trabajo hace que llegues a este tipo de conclusiones estúpidas, porque vaya tostón el que he soltado...

Venga, que vaya bonito,

àlex Seguir leyendo...

lunes, 2 de noviembre de 2009

Zumo de naranja

Que hay días en los que es mejor quedarse en casa, no lo estoy descubriendo yo aquí ahora. Hay veces que no te lo explicas pero todo parece salir al revés. Por suerte, no tiene por qué pasarle siempre a uno. En algunas ocasiones, esto le pasa a los demás.

Hoy quiero explicarte una historia. Un día. No es un día de furia. Por suerte son esas pequeñas cosas de las que uno, al cabo del rato, puede incluso reírse. Lo que sí que es cierto es que algo debe haber para que te sucedan...

Dos detalles.

A eso de las 6 de la mañana de un lunes, uno no está para muchas bromas. La concentración es escasa. Las ganas son las justas. No estás por lo que tienes que estar. Móntate la escena. Yo, sentado en un taburete alto, tipo barra de bar, con mi cortado en la mesa y un periódico. Él, porque en este caso es él, y no voy a decir que era X. por mantenerlo en el economato (licencia gomaespuma), llega. Coge un zumo de naranja, de esos que van embotellados. Se acerca a la mesa. Lo abre, desenroscando, para escuchar el "pop" del vacío. Seguro que lo estás viviendo. Deja el zumo encima de la mesa. Va a buscar un cortado. Vuelve. Feliz. Seguro de sí mismo. Queda poco para coger el tren y partir a Madrid.

En ese momento, decide que va a beber el zumo de naranja. Claro. Lo sabes. Todo buen zumo debe ser agitado antes de usarse. Lo coge con la mano. Lo agita.

Lo siguiente, si has estado atento, queda claro. Lo abrió. Dejó el tapón sobre la botella, pero desenroscado. Al primer movimiento, un chorro de zumo de naranja sale tras el tapón, que se va al techo. Ese primer chorro acaba en su camisa. El segundo, viene hacia mí. Yo, en un movimiento inusitado, del que ni siquiera me veía capaz, doy un salto cual gato salvaje y consigo que sólo me manche en la rodilla izquierda y los zapatos. Lo que hace la adrenalina y el miedo. Es impresionante. Llegamos a realizar actos reflejos y físicos que creemos que son inalcanzables para nosotros.

Supongo que imaginas que él ha terminado cambiándose de camisa. Mi pantalón está impoluto. No sé si es porque es un pantalón de una calidad media o si, sencillamente, el zumo de naranja no mancha.

Ya en el tren, el segundo asalto. Estando ya sentados, se encuentra un hilo que aparece cerca del botón de uno de sus puños. La camisa, como recordarás, recién puesta. "Uy, este hilito". Tira. Botón al traste. Resulta que el hilito era el mismo que permitía que el botón retara a las leyes de la gravedad quedándose en su sitio, vamos, que era con el que estaba cosido.

El día no ha ido mejor ya en Madrid. Comer en un chino (sí, en un chino, una semana después de volver, a un chino... sin comentarios). Cenar en la oficina una pizza él y yo solos porque los demás... Bueno, es igual. Seguramente algún día comentaré aquí las relaciones entre una persona como yo y otras que no son como yo y, además, tienen ocho o nueve años menos. Creo que lo pasaremos bien. Hablaremos de los juegos de los niños... que lo veo muy relacionado (sí, sí, lo de mamás y papás, el monopoly, policías y ladrones, quién es el jefe de la banda...).

Te dejo, creo que ha llegado la hora de acostarse. Ha sido un día duro, y mañana no pinta mejor.

Que vaya bonito,

àlex Seguir leyendo...

domingo, 1 de noviembre de 2009

Otro gran momento

Hoy ha sido uno de esos días que a buen seguro no voy a olvidar en mucho tiempo. Creo que nunca lo haré.

Te lo he dicho muchas veces. Me pongo pesado con el tema. Me estoy perdiendo muchas cosas de mis hijos. El otro día hice números y, de momento, ya me he perdido alrededor de un doce por ciento de su vida. Sí. Un doce.

Quizás no le darás mucha importancia, pero normalmente somos capaces de entender las cosas con números.

Voy a centrarme en lo que no me he perdido, es decir, un ochenta y ocho por ciento. Y de ese tiempo hay momentos muy buenos.

Hoy, por ejemplo, hemos enseñado al crío a montar en bicicleta sin ruedas laterales. Era un reto. Yo no sabía si íbamos a ser capaces, pero lo hemos hecho. Juntos. Ella y yo. Con él. Ha sido un momento de alegría, de risas, de emoción incontrolada... Un gran momento que hace que te olvides de cualquier otra cosa.

Lo mejor de todo es que he estado ahí. Tenía miedo de llegar un día a casa y que ya supiera montar en bicicleta. A mí me enseño mi padre, y yo quiero enseñar a mis hijos.

Lo hemos hecho entre dos. Las cosas salen mejor así.

Creo que afronto la semana con menos oscuridad ante mí. Si el jueves conseguí dormir bien, la noche del viernes y del sábado también lo he conseguido. Eso es bueno. Creo que mi mente deja de dar vueltas. Se está relajando. No espera nada de nadie. Sencillamente está abierta. Sin más. No sé si es la desilusión o si es la ilusión. Prefiero pensar que es la ilusión y que el día de hoy es un buen presagio de cara al futuro más próximo.

De momento, voy a apurar el último suspiro del domingo. Voy a tumbarme en el sofá con mis hijos y luego... ya veremos. Voy a estar un tiempo sin generarme expectativas, voy a dedicarme a mirar más allá sin esperar nada... Supongo que la felicidad volverá antes de lo que yo creo...

Que vaya bonito,

àlex Seguir leyendo...