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viernes, 4 de junio de 2010

¡Qué desastre de semana!

Si te dijera que esta semana ha sido un desastre, no te mentiría. De hecho, creo que me estoy quedando incluso corto.

El hecho de no poder usar la vista hace que te des cuenta del esa frase tan típica que dice “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”. Sí, vale, normalmente se usa para otras cosas. Lo he escuchado, sobre todo, para hablar de personas, es decir, cuando alguien te abandona (y no precisamente porque le haya pasado nada) y lo pasas mal, siempre hay algún gracioso o graciosa que te suelta esa frase tan simpática.

A ver, a mí que coño me importa lo que me estás contando. A mí me da igual, lo que me jode es lo que me está pasando ahora. Joer con los arrepentimientos. Yo no he elegido la situación por la que estoy pasando en estos momentos.

Pero, bromas aparte, te das cuenta de lo que significa poder usar tus ojos. Estos días, en los que no debo ver la tele, no debo ponerme con el ordenador (te recuerdo que estoy escribiendo sin mirar, aunque ya me hayas dicho por teléfono que no te lo crees), no puedo leer, no puedo salir demasiado a la calle porque hay mucho polen en el ambiente, me molesta la luz, me molesta incluso tener los ojos abiertos, porque cuando pestañeo me duele… Estoy que me subo por las paredes. Ya no sé cuanta música he podido escuchar. Por primera vez estoy sintonizando los canales de música del TDT, cosa que nunca había hecho.

Encima, además de aburrido, estoy algo acojonado… Para qué vamos a engañarnos, llevo ya un mes con esta mierda y los médicos no saben qué decirme. Me dicen que no me preocupe, pero nada más. Pero no voy a contar nada más aquí, que luego todo se sabe.

De momento, las mañanas se me hacen un tanto largas. Estoy solo en casa, sin poder hacer mucho. Igual bajo un momento a comprar el pan, preparo la comida… Poco más. Es lo que tiene la espera. Lo que tiene el levantarte por las mañanas buscando alguna mejoría, mirando a lo lejos, mirando un calendario, pero de momento, parece que es pronto para que mejore. Habrá que seguir esperando, seguir aburriéndose, seguir escribiendo sin mirar…

Que vaya bonito,

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viernes, 30 de octubre de 2009

Mala semana con posible final feliz

Casi con toda seguridad, ni te habrás enterado. Si has compartido estos días conmigo, me habrás visto, más o menos como siempre. Algún momento bajo, pero sin grandes explicaciones del por qué.

Esta ha sido, con diferencia, la peor de mis semanas desde enero. La coincidencia ha sido la llegada a Madrid, aunque puedo asegurar sin ningún tipo de duda, que no ha tenido nada que ver.

No he dormido. Me he dejado, sin saber cómo, cerca de dos kilos allí. Otra vez. Los nervios. La tensión. Y esta vez nada profesional.

Pero si la semana ha sido el momento de las ponencias, en que mi mente ha expuesto al jurado todas valoraciones y balances sobre aquello que me atormentaba, ayer viernes fue el día de las deliberaciones.

De momento, puedo decir que todo tiene un aspecto mejor. De hecho, si te sirve de algo, esta noche he dormido como un tronco. He dormido como hacía tiempo que no lo hacía. Sin ayudas. Sin... Bueno, ya me entiendes.

He tenido un par de amigos que me han soportado y han estado ahí, aún cuando estaba de lo más insoportable, cuando estaba perdido y no sabía a qué tabla agarrarme.

Por lo demás, la semana ha sido una más de trabajo, aunque me he reencontrado con compañeros que hacía tiempo que no veía. Reconozco que tampoco me he puesto a hacer relaciones públicas y me he mantenido fiel a los mismos compañeros/amigos que ya tenía desde Londres. No creo que en ese sentido mi círculo vaya a aumentar demasiado, creo que los que ya están, son los que son.

El mejor día, sin lugar a dudas, fue el jueves. Salí por Madrid. Me llevaron a cenar y luego a tomar unas copas. Algo totalmente desenfadado, sin responsabilidades, sin compromisos, sin que nadie esperara nada de nadie. Sencillamente, compartir un buen rato, reírse, alguna que otra confidencia. Algo fantástico. Reconozco que hacía mucho tiempo que no estaba tan bien y tan relajado como lo estuve esa noche. Desde aquí, gracias. Espero que repitamos...

Salimos a cenar a un lugar del que ni siquiera recuerdo el nombre. Lo único que sé es que está por el barrio de la Latina. Allí, una rosca de pan con jamón y unas cervezas. Después, tras intentar entrar en un local abarrotado, tuvimos que irnos a la calle Huertas. Piensa que en todo aquello era mi primera vez... No conocía nada. Allí fuimos a un local llamado "El imperfecto". Nos tomamos unos mojitos y unas caipiroskas que, por otro lado, nunca había probado.

Ahora, lo único que espero, es que todo vaya por el buen camino. Que cada uno de nosotros esté donde le toca estar, incluyéndome a mí.

Que pases un buen fin de semana. Yo espero hacerlo. Dicen que después de una gran tormenta, siempre viene una plácida calma...

Al final, lo más importante, lo que siempre queda, es la amistad... Hay que cuidarla.

Siempre a tu lado...

àlex Seguir leyendo...