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viernes, 30 de marzo de 2012

Contestación de un amigo a YA.COM

Lo de las compañías de ADSL y el servicio que dan en este país, es cada vez más ridículo e inverosímil. Por lo general, el servicio es malo y muy caro.

Yo ya no puedo quejarme, después de mucho tiempo en el mundo de las comunicaciones entre ordenadores (empecé con un modem de 2400bps y lo mismo no sabes ni lo que es), ahora ya tengo fibra, y estoy como un rey, pero las he tenido muy divertidas con diferentes proveedoras de servicios.

Por que a ver, contratas una línea ADSL de 20MB. Con suerte llegas, en mi pueblo, a 12. Se te interrumpe cada dos por tres. El teléfono va, según se mire. Si llamas al servicio técnico, no sabes ni a dónde llamas y tienes la sensación que al otro lado hay un pobre currito al que le pagan dos duros y no tiene ni idea de lo que le estás contando.

Pero hoy no voy a contar esas maravillosas llamadas telefónicas a un 902 en que lejos de arreglar nada lo único que consiguen es desesperarte. Hoy voy a reproducir aquí el correo electrónico que me ha copiado un buen amigo mío en referencia a un corte de servicio (ni ADSL ni teléfono el pobre) que ha durado la friolera de 13 días.

Mi amigo se quiere mantener en el anonimato, así que le llamaremos, por ejemplo, "El sujeto". Y la compañía, pues no diré que es YA.COM y ya está.

Tras los días de corte y consiguiendo por fin tener su servicio, el sujeto ha recibido este maravilloso correo electrónico:



Pero el Sujeto, un auténtico y fabuloso toca-pelotas cuando hay que serlo, totalmente indignado, no ha podido resistirse a la tentación de contestar a tan fantástico mail con las letras que reproduzco íntegramente y sin retocar nada (es que yo no lo hubiera hecho mejor):

Estimado Ya.com


No entiendo muy bien lo de resuelta con "éxito". A mi entender 13 días para resolver una avería es un tiempo lo suficientemente extenso como para considerarla como un GRAN FRACASO. Y voy a justificar lo de fracaso:


- Dejar a un abonado sin línea de teléfono durante 13 días en los tiempos que corren es un FRACASO.
- Dejar a un abonado sin línea de ADSL durante 13 días en los tiempos que corren es un FRACASO.
- Que su técnico se presente en el domicilio 2 horas tarde es un FRACASO. Y más cuando el de telefónica estaba en la puerta a su hora.
- Que el cliente tenga que decirle al técnico la ruta para entrar en el router es un FRACASO.
- Que el cliente tenga que hacer de intermediario entre las dos compañías es un FRACASO. Yo no tengo porqué tener ningún conocimiento de PTR's , routers ni demás aparatos.
- Que hayan tardado 13 días en visitar el domicilio es un FRACASO. Cuando desde el primer dia la lucecita de internet no se encendía.
- Etc...


Y ahora un poco de matemáticas sobre la factura y mi "compensación" por haber estado dos semanas sin teléfono, ni adsl, con el recibidor lleno de cables, routers, ptr's y otras historias.
Me "devuelven" los días sin conexión más un 10 % por las molestias ocasionadas. Tomando como ejemplo la factura del mes de marzo:


Base imponible : 33,95 € + 18 % IVA ( 6,11 € ) Total Factura Mes de MARZO = 40,06 €


Supongamos que estoy todo el mes sin linea. Me "devolverían" 33,95 + 3,395 = 37, 34. Es decir que aun tendría que pagar 3 € por estar un mes sin servicio. Gran compensación !!!!!!!!!!


Ya sé que pone que no responda a este em@ail, pero seguramente a todos mis contactos sí que les interese mi respuesta.


Un cordial


El Sujeto

Yo no tengo absolutamente nada que añadir. Bueno, qué coño, sí, tengo algo que añadir. Entre los sindicatos, las multinacionales, las telcos, los bancos, el gobierno y la madre que parió a alguno más, siempre tenemos que quedar por tontos, ¿no? Creo que todos deberíamos empezar a actuar de esta forma, y dar un poquito de caña, que lo del libro de "1984" de George Orwell ha pasado de estar en las estanterías de "Ciencia Ficción" para estar junto a "El Arte de la Guerra" de Sun Tzu...

Que vaya muy bonito,

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miércoles, 30 de junio de 2010

Arbeit macht frei

Cuando me volví a Barcelona, después del periplo inglés, pasé cerca de un mes de vacaciones, desconectando de casi todo. Me fue muy bien.

Pasado ese tiempo, empecé a trabajar de nuevo en el proyecto en el que había estado justo antes de volar a la isla. Ya lo habíamos acordado. Era lo que quería. A todos nos venía bien y yo me reencontraría con antiguos compañeros con los que disfrutaba de buena relación. El solo hecho de estar en Barcelona, ya me parecía un buen regalo, si le añadías el no tener que empezar de cero en alguna parte en la que no te conocían, ya era para nota.

Cuando empecé a trabajar, le envié un correo electrónico al que yo he considerado siempre mi "Rol model" o modelo a seguir dentro de la compañía. Sí, es así. No engaño a nadie. Yo, de mayor, quiero ser como él (tiene más o menos mi edad). Su contestación, entre otras cosas que no voy a poner aquí, me decía:

"Bien que vuelvas al tajo. “Arbeit Macht Frei” (otra entrada para tu blog si descubres lo que significa)."

Esto era un veinticinco de febrero, de este año. Debo reconocer que no tenía ni idea de lo que significaba esa frase, así que me puse en contacto con N., una buena amiga a la que conocí en otra etapa profesional y que, a pesar de no ser alemana, domina el idioma de una forma impecable.

Ella me contestó lo siguiente al preguntarle por el significado de esa frase:

"El trabajo te hace libre...

Es lo que ponían los nazis a las entradas de los campos de concentración... Y dentro de poco lo pondrán en la puerta de XXXXXXXXX... jajajaja
"

Estuve buscando entonces en Internet, cuando tuve un rato, y sí, era cierto, ese mensaje estaba escrito en la entrada de algunos campos de concentración nazis.

Desde ese día, han pasado cuatro meses, en el que le he encontrado todo el significado a esa frase. Me he dado cuenta de que nunca una frase había sido tan premonitoria para aquellos seres humanos que fueron exterminados, y tan sumamente dolorosa incluida en el contexto profesional de nuestras vidas.

A mí, realmente, el trabajo en el nuevo proyecto fue el que me hizo libre. Sin ese nuevo proyecto, no podría haber vuelto a mi casa trabajando en la misma empresa. Pero si practico un poco la introspección, me doy cuenta de que la frase, en sí misma, es una gran contradicción.

Hagamos lo que hagamos, nunca somos libres. Trabajamos para ganar un poquito más. Trabajamos para que los nuestros puedan tener una vida un poco mejor. Trabajamos para tener más dinero. No encontramos el equilibrio. Seguimos trabajando, horas y más horas, para conseguir un poquito más. Al final, trabajamos para pagarnos una mejora en la vida que nos ayude, mañana, a curar la vida que nos hemos dejado en el trabajo.

Creo que libre es aquel que no tiene ningún apego hacia nada. Aquel que hoy está aquí, y mañana allí. Aquel que sólo dispone de lo que lleva encima, en una mochila. Él es el único que es realmente libre. Los demás, por mucho que nos empeñemos, estamos subidos en una barca de rafting, controlada por una multinacional, en la que remamos sin saber exactamente hacia dónde vamos...

Sigo creyendo en la parte positiva del contexto de la frase que me envió E. Creo que pensar así, me hace un poco más libre...

Que vaya bonito,

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miércoles, 5 de mayo de 2010

Everybody needs somebody

Sigo extrañándome al ver la sorpresa que genera en algunos amigos el hecho de que me preocupe por ellos.

Creo que es una máxima que debe existir en cualquier equipo. Los amigos a los que me refiero hoy son aquellos con los que llevo ya un tiempo compartiendo también la profesión. Nos fuimos de una empresa pequeñita a una grande. De hecho me fui yo, y les animé a venirse conmigo.

Cuando están metidos de lleno en algún marrón, procuro hacer cuanto está a mi alcance para poder echarles una mano y así, al menos, hacerles la vida un poquito más llevadera, en cuanto a la vida en el trabajo se trata. Pero, ¿quién no haría eso por sus compañeros / amigos? Yo quiero pensar que todos actuamos de la misma manera. Si podemos colaborar poniendo nuestro granito de arena para que alguien pueda tener una existencia algo mejor, lo hacemos, ¿verdad?

Creo que cualquiera de ellos haría lo mismo que hago yo. Quizás, por mi posición, que por casualidades de la vida está situada en un punto donde la visión es más amplia, tengo más oportunidades de demostrarlo, pero sin ser nada excepcional.

La excepcionalidad de todo esto, ya sea porque yo echo una mano, o porque lo hace otra persona, es que los demás se sorprendan ante una acción como esta. Parece que en el mundo en el que vivimos, lo que debiera ser normal, se convierte en algo fuera de lo común. Nos extraña ver que otra persona hace algo por nosotros, o por los demás, de una forma totalmente desinteresada. Me parece del todo triste. Me parece totalmente inaceptable que nos encontremos con un mundo cómo este, en el que las individualidades imperan sobre las colectividades, dónde se valora más a un cabronazo que a una buena persona, por el mero hecho de vender más con esa fachada. Nos va la gente canalla. Cuanto más, mejor. Y el que es bueno y se preocupa, o es tonto o es una persona extraordinaria, cuando, sencillamente, hace lo que debe.

Al final, todos y cada uno de nosotros necesita a alguien. Alguien que nos ayude en un momento de necesidad. Alguien que nos de esperanza cuando todo lo demás no funcione. Alguien a quien dar esa esperanza. Y, por supuesto, como dirían Jake y Elwood, “Everybody needs somebody (to love)"...



Que vaya bonito,

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martes, 27 de abril de 2010

Mentiras arriesgadas

En una o dos ocasiones ya hemos hablado sobre la mentira y los efectos que tiene sobre cualquier tipo de relación, ya sea de amor, de amistad o profesional, es igual…

Creo que las mentiras son como los cartuchos de una escopeta. Tenemos un número limitado para cada una de las escopetas que adquirimos con cada nueva relación. Lo ideal sería no tener que usar ninguno, llegar muy lejos sin disparar un solo cartucho. Pero hay personas que los disparan con cierta facilidad, sin ni siquiera ser necesario… Y al final, se queda sin nada que disparar, ya no caza, ya no obtiene recompensa alguna, las presas, en este caso, los amigos, huyen despavoridos…

Porque si tienes que mentir, hazlo bien y cuando toca. No mientas por algo que a los demás ni tan solo les importa, quedas fatal, minas totalmente la confianza, la otra persona, a buen seguro, va a pensar que algo no está funcionando. Yo, por ejemplo, si me mientes sobre algo que ni te he preguntado ni me interesa, me quedo totalmente fuera de juego. Me lanzas una mentira a la ligera, sin necesidad alguna, para esconder algo que me va a importar un huevo. Seguro que entonces pensaré que lo has hecho porque en lo más profundo de tu ser, has imaginado que igual sí que me iba a afectar, porque si yo no creo eso a pies juntillas, entonces pensaré que eres un mentiroso compulsivo y, entonces, tu compañía estará de más.

Si mientes, hazlo por una buena causa, no por una chorrada… No te dejes llevar por mentiras arriesgadas. Si nadie te pregunta, no mientas porque sí, no digas la verdad si no quieres, no digas nada…

Así, lo jodes todo…

Por cierto, qué grande es la frase de “Se pilla antes a un cojo que a un mentiroso”…

Ahora que ya te lo has leído, sólo quiero desearte suerte…

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miércoles, 10 de marzo de 2010

El tercer tiempo

Existe un deporte que, aunque todos hemos oído hablar de él, algunos desconocemos casi por completo.

Es un deporte que, a priori, destaca por su apariencia violenta. Un montón de tíos corriendo con un balón en forma de melón. A la mínima se tiran los unos encima de los otros. Tíos enormes. A buen seguro que uno de los golpes que se dan, acabarían con mis huesos en el hospital.

Pero si te fijas, no es un deporte eminentemente físico, que también lo es. Es un deporte en el que hay que ser inteligente. Como en casi todos los de equipo. Hay tácticas. Tiene unas reglas complejas. No es fácil de entender. Afortunadamente tampoco es como el llamado fútbol americano, un pelín más violento y comercial, si cabe.

El rugby es uno de los deportes olvidados. No es mayoritario, aunque lo juega más gente de la que tú y yo pensamos. Tiene grandes torneos a nivel europeo. Hay países en que es uno de los deportes rey.

Pero mi entrada de hoy no quiere ensalzar tan maravilloso deporte. Sobre todo, porque igual la cago. Lo que intento explicarte hoy es el "tercer tiempo". Si buscas por internet, seguro que lo encuentras. En ese tercer tiempo, todos los jugadores de ambos equipos se van juntos a compartir unas cervezas (o lo que sea) sin importar nada más que el poder charlar y limar las asperezas que hayan podido ocurrir durante el partido. Creo que es un claro ejemplo de algo que deberíamos poner en práctica en la vida real.

Por mi trabajo, en el que voy de un cliente a otro, a veces parece que estemos en continua competencia contra alguien. Ya sea personal del cliente u otras empresas que hacen más o menos lo mismo que nosotros. Hay veces que no puedes hablar porque pueden estar espiándote. No queremos compartir mesas con alguien del "enemigo". A mí eso me desgasta. Yo intento siempre llevarme más o menos bien con todo el mundo. Creo que lo consigo. No hago muchas diferencias cuando comparto espacio con otras personas de otras empresas. Creo que mucha gente puede corroborar eso. Hay algunos con los que no me llevo tan bien, pero te aseguro que eso me sucede con compañeros de mi propia compañía.

Creo que deberíamos instaurar ese tercer tiempo en nuestra vida cotidiana. Salir del trabajo a horas normales e ir a tomarnos unas cervezas por el mero hecho de estar compartiendo un tercio del día bajo el mismo techo. A menudo estamos delante de una persona meses y meses y lo único que sabemos de ella es la empresa para la que trabaja... a veces no sabemos ni cómo se llama. No nos paramos a pensar que igual hay una persona estupenda con la que podríamos compartir una buena conversación o unas risas.

Apliquemos el tercer tiempo al resto de cosas que hacemos durante el día. Dedica cinco minutos a conocer a las personas con las que compartes tu día a día. Olvida todas las tonterías que tenemos todos en la cabeza. No somos enemigos por naturaleza.

Yo estoy seguro de que me estoy perdiendo el poder disfrutar de la amistad de alguien que convive conmigo y que ni siquiera conozco.

Cuando estuve en Horsham tuve el placer de conoce a una persona durante un par de semanas. Sólo dos. Diez días laborables, quizás menos. Te puedo decir que R. es un tío grande, un crack, una de aquellas personas que igual no hubiera conocido en otro lugar o de otra forma y de las que hoy me siento orgulloso de poder contar con él entre mis amigos.

Como diría Russel Crowe en Gladiator:

Fuerza y Honor

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