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domingo, 29 de agosto de 2010

Se acabó lo que se daba...

Siempre he escuchado ese topicazo de que currar en agosto es lo mejor que hay. Que si no hay nadie que te toque los webs, que si la circulación es mucho mejor...

En parte es cierto, en la parte de la circulación, aunque debo reconocer que, yendo como voy en moto, me la pela lo del tráfico. La otra parte, la de que no hay nadie para tocarte los webs, me río yo.

Este agosto he currado. Sí. Como ya habrá leído, ya curré la última semana de julio y para nada se ha cumplido el tópico de poco curro.

Al menos, en mi oficina, los cuatro gatos que hemos quedado, hemos ido de culo. Haciendo de lo que se viene a llamar deputy. Alguno puede pensar directamente en "deputymadri", pero no, no hagamos coñas, el deputy es el "sustituto". Sustituto de éste y de aquel... Vamos, que acabas pillando cacho por todos lados. Yo he acabado hasta las pelotas, encima, aguantando a un tío que no voy a poner aquí los calificativos, porque me podrían llamar al orden y no tengo ganas, que sabes que no me gusta hablar de trabajo.

En definitiva, que mientras todo el mundo estaba de vacaciones en agosto, los cuatro que nos hemos quedado, hemos tenido que mantener el tipo y el nivel, y que ha sido una mierda. Ahora, muchos, la mayoría, vuelven de las vacaciones. Mañana empiezan a trabajar.

Si tú eres uno de ellos, darte ánimos, muchos ánimos para esta reentrada, pero no esperes nada más de mí. Qué ganas tengo de que vuelvas a trabajar y cojas tus temas y me los quites de encima. Que te dediques a lo tuyo y así, yo pueda dedicarme a lo mío, y vivir un poquito, ya no digo mejor, con vivir, me conformo.

Bueno, va, que no diga luego alguien que no tengo corazón, o que lo tengo de hielo.

Mañana, cuando vuelvas a madrugar, para ir a currar, respira, sobre todo, respira. Ves con tranquilidad, tómate un café, comenta las vacaciones con los demás y luego, empieza el periodo de adaptación, como los colegios. Vete tempranito a casa, que mañana será otro día...

Que te vaya muy bonito y... Cuidado con el síndrome post-vacacional...

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viernes, 27 de agosto de 2010

El trabajo dignifica

En estos tiempos de crisis, en el que el paro ha subido por las nubes, y al parecer nadie da con la fórmula para solucionarlo, nos damos cuenta de lo importante que es tener un puesto de trabajo.

Vas viendo como, de la noche a la mañana, personas de tu entorno, incluso amigos y familiares, van perdiendo su trabajo. A veces, sin quitarle la seriedad que ello tiene, me siento como un barco en el juego de hundir la flota. Me van cayendo las andanadas a uno y otro lado, pero de momento, me mantengo.

Y es que el trabajo, es tan sumamente necesario. Nos permite eso a lo que vinimos al mundo, que es algo tan sencillo como vivir (según algunos spots televisivos, el deporte más arriesgado que existe).

Pero aparte de darnos pasta para poder pagar los préstamos, la hipoteca, la comida, los caprichos de la novia, del novio, de la esposa, del esposo, de los hijos, del político corrupto de turno... Uy, ahí me he pasado, ¿no? Debería haber escrito "Del hijo la gran puta del político de turno que se lleva toda la pasta y luego no devuelve ni un Euro". (Y aquí, pido disculpa a las señoras que ejercen la profesión más antigua del mundo, porque entiendo que ellas no tienen nada que ver ni con los políticos ni con algunos conductores del servicio público).

Y es que, ya desde pequeños nos dicen que el trabajo dignifica. También nos dicen que el trabajo nos realiza. Incluso en algún lugar de nuestra historia existe una frase que ponían sobre la entradas de unos "clubs de campo" y que decía algo así como que "El trabajo nos hará libres" (pido desde ya disculpas por lo de clubs de campo, pero no quería hablar de los campos de concentración nacis).

Vamos, que si les unimos la frase de "El trabajo es salud"...

Jodeeeeeeer.

No sé quién coño inventó el trabajo. Al parecer, cierta secta mayoritaria de este mundo, culpa a una tal Eva por comer una puta manzana. Al parecer, desde ese momento, tenemos que ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente, aunque algunos demuestren un gran empeño en ganárselo con el sudor del de enfrente, puteando a todo bicho viviente que tienen por debajo de ellos. Son los mal llamados jefes...

Yo, por ese motivo, distingo mucho entre jefe y "responsable". Para mí, un jefe es aquel que, sin tener ni puta idea de cómo lo ha conseguido, ha llegado a alcanzar una alta cota de ineptitud que le permite estar en un puesto de responsabilidad. Demuestra claramente, que lo ha puesto ahí otro jefe que no tenía ni idea y que, por supuesto, no quiere tener a alguien por debajo que pretenda usurpar su puesto. El responsable, sin embargo, es aquel que siempre se preocupa por su gente, por las personas... Exacto, es el que suele acabar defenestrado o en el paro.

Porque no nos engañemos, en el trabajo, para triunfar, parece que haya que ser un auténtico cabronazo.

Estos días he tenido una mala experiencia con un tío, que a buen seguro llegará alto. Al menos, siguiendo el archiconocido "Principio de Peter", veo claramente que alcanzará puestos a los que yo nunca llegaré. Un tío que se ha saltado la organización, ha hecho lo que ha querido, nadie en su sano juicio quiere trabajar con él... Yo, me he sentido como aquel que se va de vacaciones, cierra su piso y, al volver, se encuentra una familia viviendo dentro y no puede hacer nada porque la justicia no se lo permite... No sé si me entiendes.

A lo que iba, que al que invento el trabajo deberían colgarle por los dedos meñiques de los pies de la plaza del ayuntamiento. Con lo bien que se está en la playita, con una caiprioska fresquita y bien acompañado. Ahora me levanto, me baño, vuelvo a la hamaca, me tomo otra caipiroska, duermo, me baño, otra caipiroska... Cambia algo si quieres, pon una cerveza, un mojito, pero lo demás...

Yo no quiero trabajar, pero no tengo más huevos que hacerlo cada día. Al menos, mi trabajo me gusta, al contrario del 85% de la gente con la que hablas que está hasta las pelotas del suyo, porque claro, pregúntale si a esa chica de dieciocho años que estudió peluquería por vocación, le mola el estar en una caja de un gran híper mercado... Vamos, te dirá que está encantada de la vida de currar de lunes a sábado, aguantando a un jefe cabrón que es un puto frustrado de la vida porque no ha llegado a nada más (en algunos casos contados, es así) y que le pagan por estar puteándola todo el día, y eso si no le apetece mirarle el escote y arrimarse a su cuerpazo serrano, que de esos, haberlos, hay los...

En definitiva, menos huelgas generales y más cervezas. Menos curro de sol a sol para algunos y pasta gansa para otros y más igualdad, que para encabronar a los demás, siempre estamos a tiempo...

Que vaya bonito,

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miércoles, 30 de junio de 2010

Arbeit macht frei

Cuando me volví a Barcelona, después del periplo inglés, pasé cerca de un mes de vacaciones, desconectando de casi todo. Me fue muy bien.

Pasado ese tiempo, empecé a trabajar de nuevo en el proyecto en el que había estado justo antes de volar a la isla. Ya lo habíamos acordado. Era lo que quería. A todos nos venía bien y yo me reencontraría con antiguos compañeros con los que disfrutaba de buena relación. El solo hecho de estar en Barcelona, ya me parecía un buen regalo, si le añadías el no tener que empezar de cero en alguna parte en la que no te conocían, ya era para nota.

Cuando empecé a trabajar, le envié un correo electrónico al que yo he considerado siempre mi "Rol model" o modelo a seguir dentro de la compañía. Sí, es así. No engaño a nadie. Yo, de mayor, quiero ser como él (tiene más o menos mi edad). Su contestación, entre otras cosas que no voy a poner aquí, me decía:

"Bien que vuelvas al tajo. “Arbeit Macht Frei” (otra entrada para tu blog si descubres lo que significa)."

Esto era un veinticinco de febrero, de este año. Debo reconocer que no tenía ni idea de lo que significaba esa frase, así que me puse en contacto con N., una buena amiga a la que conocí en otra etapa profesional y que, a pesar de no ser alemana, domina el idioma de una forma impecable.

Ella me contestó lo siguiente al preguntarle por el significado de esa frase:

"El trabajo te hace libre...

Es lo que ponían los nazis a las entradas de los campos de concentración... Y dentro de poco lo pondrán en la puerta de XXXXXXXXX... jajajaja
"

Estuve buscando entonces en Internet, cuando tuve un rato, y sí, era cierto, ese mensaje estaba escrito en la entrada de algunos campos de concentración nazis.

Desde ese día, han pasado cuatro meses, en el que le he encontrado todo el significado a esa frase. Me he dado cuenta de que nunca una frase había sido tan premonitoria para aquellos seres humanos que fueron exterminados, y tan sumamente dolorosa incluida en el contexto profesional de nuestras vidas.

A mí, realmente, el trabajo en el nuevo proyecto fue el que me hizo libre. Sin ese nuevo proyecto, no podría haber vuelto a mi casa trabajando en la misma empresa. Pero si practico un poco la introspección, me doy cuenta de que la frase, en sí misma, es una gran contradicción.

Hagamos lo que hagamos, nunca somos libres. Trabajamos para ganar un poquito más. Trabajamos para que los nuestros puedan tener una vida un poco mejor. Trabajamos para tener más dinero. No encontramos el equilibrio. Seguimos trabajando, horas y más horas, para conseguir un poquito más. Al final, trabajamos para pagarnos una mejora en la vida que nos ayude, mañana, a curar la vida que nos hemos dejado en el trabajo.

Creo que libre es aquel que no tiene ningún apego hacia nada. Aquel que hoy está aquí, y mañana allí. Aquel que sólo dispone de lo que lleva encima, en una mochila. Él es el único que es realmente libre. Los demás, por mucho que nos empeñemos, estamos subidos en una barca de rafting, controlada por una multinacional, en la que remamos sin saber exactamente hacia dónde vamos...

Sigo creyendo en la parte positiva del contexto de la frase que me envió E. Creo que pensar así, me hace un poco más libre...

Que vaya bonito,

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