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domingo, 28 de febrero de 2010

¿Sexo seguro? o... sexo, ¿seguro?

Mi amigo E. me ha enviado hoy un correo electrónico que incluía este vídeo. Me ha parecido sencillamente genial.

Para mí todavía no es un tema que me preocupe demasiado. Mis hijos son pequeños. Pero entiendo que más tarde o más temprano tendré que hacer un pensamiento y sentarme a hablar con ellos del sexo.

Creo que nuestra generación ha sido una de las últimas a las que sus padres no les explicaron gran cosa sobre esto. Tuvimos que aprender a la antigua. Tuvimos que enfrentarnos con una liberación sexual que había empezado unos años antes. Pero teníamos que hacerlo sin información.

Entiendo que tenía su morbo, su aventura. No teníamos ni idea de muchas cosas. Pensábamos, en muchas ocasiones, que las cosas eran diferentes. Era un descubrimiento lleno de riesgos.

Yo preferiría que mis hijos tuvieran más información. De hecho tanto mi mujer como yo, estamos totalmente de acuerdo en que les daremos la famosa charla y les proporcionaremos la información necesaria. Ellos encontrarán mucha más en Internet, pero intentaremos que sepan, al menos, las cosas básicas que ni se carguen su salud, ni rompan su futuro.

El vídeo que adjunto es el que me ha enviado E. Una forma genial de explicar una parte de la sexualidad. Es interesante. Seguramente lo guardaré para que algún día ellos también lo puedan ver.



Tú ya sabes que a mí, el Sr. Woody Allen, no me da ni frío ni calor. Sabes que no me gustan sus películas, aunque tengo una pendiente de ver y que prometo que lo haré pronto. Hoy voy a hacer una frase suya mía, pero es que viene al caso: "El amor es la respuesta, pero mientras usted la espera, el sexo le plantea unas cuantas preguntas"

Mañana es lunes,
àlex Seguir leyendo...

sábado, 27 de febrero de 2010

Qué mal rollo

Esta ha sido una semana llena de tensiones para mí. Me han pasado varias cosas que no voy a comentar aquí, pero que me llevan a hacerme demasiadas preguntas que no sé contestarme.

Sólo voy a comentar una de ellas.

Me he dado cuenta de que al ser humano le cuesta bien poco liarla. Si ya es complicada una relación entre dos personas, cuando en el juego entran más de veinte, la acción y el riesgo aumentan.

Gestionar un equipo de personas, ya sea de niños o de adultos, no es fácil. Tienes que saber jugar bien tus cartas. A veces, da la sensación de que hay que comportarse casi como un padre, pero de los severos de antaño. Tienes que saber cuando ser duro. Tienes que saber cuando ser tierno. Saber cuando hay que decir que algo está mal, de forma enérgica, pero también saber cuando felicitar por algo bien hecho.

No estoy hablando de cualquier forma de un tema profesional. Esta vez me estoy refiriendo a algo tan humano como la gestión de un equipo de fútbol. Y tampoco voy a opinar sobre la gestión del entrenador. De hecho, olvida todo lo que he escrito antes. Imagina que voy a hablar en sentido figurado, generalizando...

Nos cuesta muy poco liarla. Nos cuesta muy poco hacer comentarios de forma totalmente gratuita. Nos cuesta muy poco hacer una montaña de un grano de arena.

Hay personas que, cuando las conoces, entiendes por qué el mundo funciona como funciona. Personas que, cuando las ves por primera vez, no piensas mal. A veces, ni siquiera piensas, pueden ser personas que pasen totalmente desapercibidas. Pero después, puedes ver cómo la lían de la manera más tonta. Piensan algo. Tienen una opinión. Respetable. Pero les pierden las formas. Lo hacen de tal manera, que sólo con la forma, ya ponen a alguien contra las cuerdas. Dicho de otra forma, no usan correctamente la palabra, el diálogo. Además, cuando se sienten pillados, saltan a la primera lanzando mentiras a diestro y siniestro. Aunque al final, claro, se les pilla por sus propias incoherencias.

Me niego a dar un handicap a nadie por ninguna razón. Me niego a pensar que alguien pueda ser disculpado por hacer una cosa u otra. Bueno, puede pedir disculpas, eso está bien y dice mucho, pero siempre he pensado que todos debemos de ser responsables y coherentes con nuestras acciones.

Por favor, si alguna vez hago algo que crees que no entra en tus parámetros o que directamente piensas que está mal, dímelo a mí directamente. Hablemos. Es lo más fácil. Dialogar. Como me han dicho muchas veces, podemos discutir en el más puro sentido inglés. Pero por favor, no vayas con milongas a otras personas, que igual, de una tontería, montamos un pollo con posiciones irreconciliables.

Si los llamados adultos no somos capaces de hablar y ponernos de acuerdo, acercando posiciones y negociando de forma constructiva... ¿Qué vamos a enseñar a nuestros hijos? ¿Vamos a dejarles la semilla de la guerra?

Como diría mi padre, un sabio entre los sabios, "así empiezan las peleas".

Si has salido a tomar unas cervezas, disfrútalo. Si, por contra, te has quedado en casa viendo unas pelis, disfrútalas igualmente.

Un beso y una sonrisa,

àlex Seguir leyendo...

jueves, 25 de febrero de 2010

Quedar con los amigos

No tengo muy claro si alguna vez habíamos comentado esto aquí, pero quedar con los amigos es algo cada vez más complicado.

Reconozco que siempre me ha parecido brutal lo de hacer planes a más de dos semanas vista. A no ser que sea para viajes, o para planes un tanto especiales, no veo la necesidad de ir acumulando citas y citas y citas durante los fines de semana.

Al final, no eres dueño ni de tu tiempo entre semana ni de tu tiempo el fin de semana. A ver, está claro que el fin de semana lo has planificadó tú, o, en la mayoría de los casos, siempre decimos que ha sido nuestra pareja. Está claro que quedamos con amigos o familia, vamos, para tiempo de ocio.

A mi me estresa pensar en los próximos tres fines de semana y pensar que no tengo tiempo para nosotros. No puedo. Lo evito. Si pienso ahora en los próximos fines de semana, sí que es cierto que éste ya lo tengo completo, estamos a jueves, y lo siguiente que tengo es para el domingo 7 y el domingo 14. No sé si el fin de semana del 20 tengo algo, pero hasta ahí... Me niego a hacer más planes. Paso. Al final, es que no puedo estar con mi mujer y mis hijos.

A estas alturas te estarás preguntando por qué estoy escribiendo esto.

Verás, estoy intentando organizar dos encuentros de amigos. En ambos estoy teniendo problemas... para quedar a medio plazo.

Ya contaba que quedar a corto plazo era misión imposible. Pero es que hablas de quedar y hay gente que ya te dice que entre semana, para una cerveza, que el fin de semana no puede...

A ver, no puedes... Que no quieres. Pero me jode. Si no quieres quedar, pues lo dices. Aquí paz y después gloria, pero no vengas con mariconadas de que tienes todos los fines de semana ocupados. De verdad, es de esas cosas que a mí, particularmente, me revientan. Cuidado, que cada uno es muy libre de hacer con su tiempo lo que le salga de la punta, pero no que no venga con esas milongas. Tú, con toda la buena fe, intentas que quedemos todos, y no puede por la familia... Venga ya!!!!

Yo ya sé que la vida se nos complica. Más todavía cuando tenemos hijos, pero hay que tener tiempo para todo. Yo, por ejemplo, no pierdo el tiempo engañando a nadie. Si alguien con quien no quiero quedar me dice de hacerlo, pues se lo digo. "Oye mira, que no vamos a poder quedar, no me parece buena idea". Punto.

La vida es para vivirla. Es para compartirla con aquellas personas con las que cada uno de nosotros cree que vale la pena hacerlo. Está claro que no podemos malgastar estos cuatro días con personas que no nos aportan nada. Pero también tengo claro que hay que variar, hay que enriquecer nuestras vidas. Estoy convencido de que a la vuelta de la esquina, hay una persona a la que todavía no conozco, que hará que mi vida sea un poquito mejor. Pero tengo que darle una oportunidad. Si no, nuestra vida se convierte en una rutina que termina por auto limitarnos y castrar nuestra inciativa e improvisación.

Espero que haya suerte esta vez.

Que vaya bonito,
àlex Seguir leyendo...

miércoles, 24 de febrero de 2010

Primer día de trabajo en Barcelona

Hoy ha sido mi primer día de trabajo aquí en Barcelona. Un día de reencuentros. Quizás no han sido tantos como esperaba, pero han sido buenos. También he tenido ya la oportunidad de conocer a compañeros nuevos.

He podido ir a trabajar en mi moto. He tardado poco en llegar. Es una maravilla. Por mucho tráfico que haya, en el cinturón del litoral, puedes ir sin problemas a una buena velocidad. No he tardado ni media hora en llegar. Además, hoy ha hecho un día espectacular.

Me han dado una buena mesa. Justo al lado de una gran ventana. Puedo ver toda la calle desde mi posición. A partir de ahora espero que los días sean soleados, que vayamos hacia el buen tiempo, con lo que podré disfrutar de la localización.

Algunas personas no me han reconocido. Si quieres que te diga la verdad, no sé por qué, con mi edad, tampoco se cambia tanto. Vale, ya no llevo gafas y he perdido algo de peso, pero no creo que sea para tanto.

He vuelto a marcar traje. Antes de salir de casa, elegir traje, camisa y corbata. A ponerse elegante. Cuando me han visto las niñas ya me han alegrado el día. Me han dicho que estaba muy guapo. Eso es el amor de unas hijas por su padre.

Hemos celebrado mi vuelta y hemos ido a comer a "La Escola de Cuina". Un restaurante brutal. Alta cocina a precios asequibles. Pertenece a la escuela, por lo que no te pegan los palos que te pueden dar en los restaurantes de lujo. Te explico un poquito lo que hemos comido por unos 30 Euros por persona:

De aperitivo, nos han traído una tapita de un muslito de pollo crujiente con salsa romesco. No sé exactamente de qué estaba hecho el rebozado, pero estaba de muerte.

De primero, un pica pica, jamón ibérico con "pa amb tomàquet", pintxo de salmón con piña, albóndigas de bacalao, tostaditas de paté con mermelada de fresa, gamba rebozada de una forma muy molona y, de nuevo, salsa romesco para acompañar a la solitaria gamba (era grandota).

De segundo, confit de pato con peritas glaseadas y puré de patatas. Ufff. De esto en UK no comía ni de coña.

Todo ello lo he regado con un par de cañas “Estrella Damm”. Lo sé, feo. Pero estoy en la tierra de la Estrella.

He pasado del postre y me he tomado un café solo, sabiendo que nos traían unas piruletas de chocolate con pasas que están de muerte.

He salido después de las ocho y media de la oficina, pero he venido a casa, en mi moto, vale la pena. El ambiente que me he encontrado en la oficina, además, es el que dejé, de muy buen rollo, sin presiones, sin agobios... Bueno, la presión que te puede dar un buen ritmo de trabajo, pero sin llegar a los malos rollos ni a la confrontación personal derivada de correos o frases ofensivas...

Hoy también me han hecho una pregunta. Ha sido X. Me ha preguntado, no sé por qué, ya que el correo iba de otra cosa, que si para hacer la tortilla de patata frío la cebolla con la patata o por separado. Gran pregunta. Ideal para una mañana de trabajo después de tres de vacaciones. El tío es grande. Sabe como hacerlo. La contestación era sencilla:

"Yo lo frío todo junto, aunque existen corrientes existencialistas que dicen que es mejor caramelizarla en una sartén aparte, a fuego muy lento. A mí, personalmente, no me gusta, sobre todo si lo haces con cebolla de figueres… Siempre hay que buscar algo con un poco más de cuerpo."

Mañana... más.

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martes, 23 de febrero de 2010

No celebres el cumpleaños de tus hijos en un McDonald's

Así de tajante. Así de sincero.

Ayer lunes celebramos el cumpleaños de los críos con sus amigos. En total eran unos 25 niños. Hacía tiempo que ya habíamos dado la paga y señal para la fiesta. Otros años habíamos celebrado esa fecha en lo que los niños vienen llamando "las bolas". No. No empieces. Te recuerdo que son mis niños los que lo llaman así. No pienses en cosas que no son. Sencillamente, son esos locales que disponen de unos parques interiores que están llenos de laberintos y bolas de plástico. A mí me recuerda un poco a las jaulas de los hamster, pero mejor no meterme en ese jardín.

Bueno, eso. Ayer fuimos al McDonald's. No fuimos a las bolas.

Tenían que llamarnos el día antes para confirmar hora y el número de niños que iban a ir. Nada. Ni una llamada. Cero pelotero.

Por la mañana, un poco antes de las 11 llamé yo. Me dijeron que las chicas que se encargan de las fiestas infantiles llegaban más tarde, pero que me llamarían ellas. El chico que estaba al otro lado del teléfono me dijo que no me preocupara. Pues vale, pues no me preocupo.

A la una de la tarde tuve que volver a llamar yo porque nadie se había puesto en contacto con nosotros. Se puso una chica que se identificó como encargada de las fiestas infantiles, le dije la hora a la que íbamos, las cinco y media, en vez de las seis que era la hora pactada inicialmente. Su comentario fue que no había ningún problema. Pues vale, ningún problema…

A las cinco y media nos presentamos allí. Nosotros y, por supuesto, un montón de gente más. Tenían la mesa ya preparada, para los veinticinco. Imagina, entre los niños y los adultos… un huevo de gente allí. Había dos fiestas de cumpleaños más. Cuatro chicas del McDonald’s liadas pintando a otros niños. Estuvieron allí liadas un buen rato. Viendo el percal, a eso de las seis, me acerqué a la barra a preguntar por el encargado. El chico que estaba allí atendiendo a otra mujer me contestó algo parecido a “yo mismo”. Le hice ver mi malestar con educación y cortesía. Él intentó salir del paso diciéndome que hablara directamente con ellas, ya que el tema de las fiestas de cumpleaños era un tema aparte y que lo llevaban ellas. Claro, a mí eso no me moló demasiado y preferí decirle aquello tan típico de “Yo le pago a McDonalds”.

No hizo falta más. Se pusieron las pilas. De cualquier forma, muy mal organizado todo. Sólo al quejarme, las cuatro chicas se repartieron para ir pintando las caras de los críos de todos los cumpleaños.

Empezó la merienda a las siete de la tarde. Los críos ya estaban desesperados. No esperes que el personal del McDonald’s esté por los críos, como pasaría en cualquier otro local. Para nada. Ellos pintan caras, traen meriendas, traen pastel y, como mucho, hacen el papelón a la hora de abrir regalos. Es un poco desconcertante. Y, claro, no esperes una gran coordinación. Teníamos tres pasteles. Los niños no han probado ninguno. Ya estaban hartos. Se han ido al parque a jugar.

Vamos, un desastre. Conseguimos que los niños se lo pasaran bien. Al menos, eso era lo importante. Yo no me quise discutir con nadie, aunque a veces pensé que ellos querían entrar al trapo. No quería enfadarme, no quería amargar el día de los niños.

Mi consejo: Si lo quieres hacer en el McDonalds, les pides el pastel y tantos “Happy Meals” como niños vayan. Te llevas las pinturas y los pintas tú. Mejor organizado. Te lo pasarás mejor. No dependerás de nadie y, de rebote, te saldrá mucho más barato.

Cuando mi amigo M. lea esto, seguro que dice que me he portado bien. Hoy he evitado el sarcasmo y la ironía.

Cuidado ahí fuera.

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lunes, 22 de febrero de 2010

Secretos, arrepentimientos, sueños y amores

No recuerdo cuándo fue, me encontré por casualidad con una frase. Tampoco recuerdo quién la dijo, pero creo que eso, ahora, no importa:

"En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable."

¿Tú qué crees? Reconozco que a mí me impactó en su momento. Por eso, lo primero que hice fue copiarla y crear una entrada nueva, sólo con la frase. Lo hago a menudo. Veo algo, escucho algo, pienso… rápidamente lo apunto.

En este caso quise ver si yo me encontraba en ese “todos” de la frase. Si realmente estaba de acuerdo con el que lo había dicho…

No es fácil. Hay que reconocer muchas cosas. Nos cuesta hacerlo. Todos guardamos esos rinconcitos confidenciales, de secretos.

Secretos. Ayer escuchaba que los secretos, además de un grupo musical, suelen ser los precursores de la violencia. El defender los secretos, el conseguir que nadie se entere de cómo somos en realidad, hace que luchemos hasta límites insospechados para mantenerlos a buen recaudo. Amistades rotas. Matrimonios rotos. Familias rotas, por un secreto.

Seguro que yo también tengo algún secreto inconfesable. En el momento de escribir esto, puedo pensar en alguno, aunque dudo yo que se rompa nada por mis secretos. Por mis confidencias. Creo que a nadie le importan. Bueno, a los chafarderos, claro, ese tipo de personas que siempre quieren que les cuentes todo, por el mero hecho de saber más, de enterarse de aquello que puede producir morbo. Fíjate que los programas con más audiencia en la televisión tratan precisamente de eso, de los secretos de los famosos y famosetes. Y si son de alcoba, todavía más puntos.

En lo que yo no caigo es en el arrepentimiento irreversible. Si me conoces, sabes que no suelo tener remordimientos de conciencia por nada. Igual me falta alguna hormona o qué se yo, pero no me suelo arrepentir de nada. Cómo máximo, me arrepiento en ocasiones de discusiones estúpidas que me llevan a momentos de silencio o de enfado que, cuando los pienso con calma, veo que no me han llevado a ningún sitio. A día de hoy, creo que no me arrepiento de nada. Y menos de forma irreversible. Me siento muy satisfecho con todo lo hecho hasta hoy. Quizás hay cosas que podría haberlas hecho mejor, seguro, pero estoy contento con la forma en que va discurriendo mi vida.

En cuanto a sueños inalcanzables. Bueno. Quién no tiene sueños hoy día. Creo que no tener sueños o ilusiones hacen que no vivamos. No te hablo de esperanzas o expectativas, sencillamente, sueños. Algo que nos gustaría conseguir para ser más felices, o que creemos que nos hará más felices. En ese sentido, y sólo en ese, me considero bastante conformista. Sé que hay cosas que están lejos de mi alcance, pero tampoco me privan de dormir tranquilo, algo que vuelvo a hacer aquí en mi casa. ¿Un sueño? El de todo padre, ver a mis hijos llegar tan lejos como puedan en la vida, entendiendo como llegar lejos el alcanzar la tan anhelada felicidad. No sueño con tener un premio Nobel en casa. Pero espero que consigan llegar más lejos de lo que llegue yo, porque si yo soy feliz, entonces imagina hasta dónde pueden llegar ellos.

Amor inolvidable… Cuando te vi, me enamoré. Fue un flechazo. Estoy seguro que aunque mi vida no acabara a tu lado, siempre serás mi amor inolvidable. Sólo pensar en tu sonrisa, en aquella aula de la universidad, sigue haciendo que se me dibuje una sonrisa en la cara. Espero seguir viéndola hasta que el último soplo de vida abandone mi corazón...

¿Y tú? ¿Tienes secretos, arrepentimientos, sueños y un amor inolvidable?

Que te vaya bonito,

àlex
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domingo, 21 de febrero de 2010

Hoy es el cumple de mis niños

Cinco años. Se dice pronto.

Todavía recuerdo, cuando era pequeño e iba al mercado con mi madre, a las amigas que se iba encontrando, preguntándole por mi edad. Recuerdo que casi siempre salían las mismas frases. “Ellos para arriba, y nosotras para abajo”, “Nos van haciendo viejas” o “Qué rápido pasa el tiempo”.

Yo me apunto a la última… Qué rápido pasa el tiempo.

No me he dado cuenta y han pasado esos cinco años. Todavía recuerdo todo el proceso del embarazo, las alegrías, algún que otro sustillo, las compras, pintar la habitación, amueblarla…

Tampoco puedo olvidar los momentos en que teníamos que dar el biberón a los tres a la vez, por la noche, por la mañana, estando ella y yo solos. La gente alucinaba. Siempre hacía la misma pregunta… ¿Cómo os lo montáis? Era divertido…

También estaba la gente que te veía por la calle y decía algo parecido a “Qué lástima”… Joer, al principio pillábamos unos cabreos. ¿Lástima por qué? Lástima su cara, señora, que no tiene arreglo.

Creo que tengo sobrados motivos para el orgullo y la felicidad. Es cierto, me hago mayor… El tiempo se acumula en mi aspecto físico inexorablemente… Yo creo que algo he mejorado, tampoco era difícil en alguien como yo… y espero seguir mejorando, como el buen vino, dicen, que a medida que pasa el tiempo va siendo mejor. Es el único consuelo que me queda.

De cualquier manera, hoy lo único que quiero hacer es celebrar el cumpleaños de mis hijos con la familia y los amigos.

Feliz cumpleaños. Felicitats. Happy Birthday.

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viernes, 19 de febrero de 2010

Tres semanas

Casi no me he dado cuenta y han pasado ya tres semanas desde que dejé aquello. Desde que mi viaje ha vuelto a detenerse. Vuelvo a estar en casa. No sé por cuánto tiempo, pero al fin en casa.

Y es cierto, casi no me he dado ni cuenta. Han sido tres semanas de calma. Tres semanas en las que he podido hacer mi vida. Tres semanas en las que nadie me ha exigido trabajar catorce horas diarias. Tres semanas en las que he dormido en mi casa. Tres semanas que he estado con las personas a las que más quiero.

Durante estas tres semanas he aprendido que algo llamado “Síndrome de Estocolmo” no es algo que aparece en las películas. Es real. Tan real como la vida misma. A partir de la segunda semana echaba en falta el ritmo y el estrés que había estado sufriendo lejos de casa, en aquel pueblecito de la isla. Rodeado de aquellas personas a las que, en muchos casos, no lograba entender. Ahora puedo reírme del símil, porque es exagerado, claro está, pero creo que no está tan lejos como pienso ahora mismo.

Durante estas tres semanas he estado un poco perdido. Quizás, en algunos momentos, incluso ausente. No he estado atento a las personas a las que seguramente debía. Mi cabeza seguía lejos de casa. Seguía en algún sitio que no soy capaz de identificar. Y estaba solo. No había nadie más. Es lo que tienen este tipo de vacaciones. Mientras los demás trabajan, estudian, tú estás solo en casa. Con muchas horas por delante para pensar, para analizar situaciones, para, en definitiva, darle vueltas a la cabeza. Ya sabes que soy muy amigo de darle demasiadas vueltas al coco.

Pero también han sido tres semanas en las que he sido feliz. Hacía tiempo que no era tan feliz. Estar tan cerca de mi familia, de mi mujer, da paz… da felicidad… Saberte lejos de lo que ya he venido definiendo como lo más parecido a lo que yo puedo entender como un infierno personal ayuda mucho. Saberte rodeado por los que te quieren, más todavía.

Han sido tres semanas en las que me he podido dedicar a mi libro. Me ha ido bien este tiempo, ya que lo tengo casi terminado. Falta que un par de amigos y mi hermano, acaben también su colaboración con mi libro… Pronto estará…
Este próximo martes vuelvo a trabajar. Vuelvo a un lugar al que tardo en llegar aproximadamente veinticinco minutos en mi moto. Un lugar en el que ya conozco a muchas personas, en el que ya he estado durante nueve meses. Seguiré trabajando muchas horas. Seguro. Eso parece inevitable. Pero podré llevar a mis hijos al colegio, desayunar con ellos, dormir en mi casa, en mi cama, con ella… Ya no dormiré en una cama desconocida, en una habitación de hotel.


Me voy a dormir... Igual hablamos mañana...

Buenas noches.

àlex Seguir leyendo...

miércoles, 17 de febrero de 2010

El show del congreso de los diputados

Normalmente no hablo contigo de política. Creo que lo he hecho una o dos veces, pero hoy no puedo reprimir el instinto animal que hace que cualquiera de nosotros, llegado a un punto, pierda la compostura.

El factor vacaciones me ha jugado hoy una mala pasada. De hecho, llevo un par de días algo tonto, pero no voy a entrar en ese jardín. La mala pasad de hoy ha sido ver la tele. Sí, sí, ver la tele. Evito hacerlo. Alguna serie que me gusta, incluso de dibujos animados al mediodía, deporte, películas… Los documentales de la 2. Seguro que tú también ves esos documentales. Los ve la mayoría de la población española. ¿Alguien ve cualquier programa “delux” en algún canal basura? ¿Alguien ve GH? No. En este país esos programas, junto con cualquier reality o los llamados “Del corazón” no tienen salida. No son negocio. Aquí, lo que es negocio, SON LOS DOCUMENTALES DE LA 2.

Lo que te estaba contando. Estaba yo tranquilamente este mediodía preparando la comida, claro, es lo que tienen las vacaciones, y me aparecen en la tele los líderes del Gobierno y de la Oposición. Esos que están ahí de forma totalmente legítima. Esos que han sido elegidos en sufragio por todos nosotros, amparados en el marco de la democracia. Y ahí estaban. Cada uno a su tiempo. Tan felices. Diciéndose unas cosas de lo más bonitas. Que uno tira, el otro se la devuelve. Que el otro insulta, pues venga, me río y te insulto.

Me pregunto cómo es posible llegar a tal esperpento como el de hoy. El de la oposición le dice que se vaya. El otro le dice que no. Entonces el otro le dice al partido que gobierna, que mande al destierro al actual presidente. El otro le contesta que no tiene pelotas para una moción de censura. El de la barba, entonces, le dice, fíjate tú, en la mayor iluminación de inteligencia, atención, que si fuera por él, el actual presidente, no lo sería…. Toma ya. O como diría el de “contigo no, bicho”… Tócate los cojones Mari Loli”…

Pero bueno. ¿Es que nadie le explica lo que se puede y lo que no se puede decir? ¿Pero cómo se puede ser tan tontorrón? Pero si esto ha sido casi como la cesión de ayer de Casillas ante el Lyon. Pero, pero, pero… Que te la va a meter doblada chaval…

Claro, el presi, que aunque a mí muchas veces me lo parece, no es tonto, se ha pegado unas risas acojonantes. Yo creía que se meaba en el sitio ese al que salen a hablar en el congreso… (Es que ahora mismo no me acuerdo del nombre)… Estoy pensando que igual el de la barba sí que es listo, y como ha visto que no hay forma de sacar al otro, que no sale de la poltrona ni con agua caliente, ha dicho aquello de, voy a matarlo de un ataque de risa… Porque si no, es que te juro que no lo entiendo…

Claro, el presi, le ha contestado que está claro que si fuera por él, pues no gobernaría. Tío listo donde los haya. Está claro, gobernaría el de la barba, que es lo único que quiere hacer.

Señor de la barba, señor de la barba, que se quema Barcelona, “es igual, yo quiero gobernar”. Queeeeeee… el Madrid ha ganado la décima… “Es igual, yo he venido aquí a gobernar”… Señor de la barba, señor de la barba… que le va a sustituir la espe… “Es igual, yo… Gobierno”.

Vamos, que me da tres patadas en la barriga que estemos gobernados por estos señores. Unos, no dan pie con bola y los otros, lo único que buscan, a costa de lo que sea, es que los otros se hostien y así poder volver ellos al poder… para seguir jodiéndonos como lo hacen los actuales.

Deberíamos dar una lección a los actuales políticos, y demostrarles que estamos hartos de sus shows televisivos así como de la vidorra que se pegan a nuestra costa. Que ya nos demuestran cada día, con sus corrupciones, su inoperancia y sus numeritos que a lo único que van es a vivir de la sopa boba y conseguir un sueldo vitalicio.

Hace mucho tiempo, un político que aspiraba a la presidencia de una autonomía lo dejó bien claro, “No quiero ser presidente, quiero ser ex presidente”…

Ahí queda eso. Una opinión. No hay más.

àlex Seguir leyendo...

martes, 16 de febrero de 2010

Culpable... de ir a Madrid

Muy bien, vale, lo reconozco. Si tú lo ves así, pues me declaro culpable de todos los cargos.

Es cierto, el sábado 13 de febrero pasé la noche en Madrid. Llegué a las ocho de la noche y me volví a Barcelona al día siguiente a las ocho y media de la mañana.

Y sí, tienes razón, igual a ti, no te avisé de que estaba allí. Pero creo que no tienes por qué enfadarte ni por qué pensar cosas raras. En esta vida, aunque algunas personas insistan en negarlo, todo tiene una explicación.

No tengo por qué dar explicaciones, ni siquiera tengo que justificarme con nadie, porque la única persona en este mundo a la que le debo ese tipo de explicaciones ya sabía qué iba a hacer.

La realidad es que hace ya algún tiempo, había quedado con J. para ir a ver el At. Madrid - Barça. Desde un principio, trabajamos con la hipótesis de que sería el sábado, aunque al final no fue así. De cualquier forma, yo reservé el billete del AVE con antelación con el fin de que me salieran mejor de precio.

J. me ofreció su casa para quedarme a dormir, así que, en un principio, habíamos comentado que saldríamos por ahí y luego nos iríamos a dormir.

Á última hora, y espero que entiendas los motivos, le comenté que podríamos dar una sorpresa a I. y a M. No es secreto para nadie que somos algo más que compañeros de trabajo, durante todo este tiempo nos hemos hecho amigos. De hecho, amigos de aquellos que se llaman un par o tres de veces por semana, se preocupan por la vida del otro, se escriben más a menudo... Vamos, lo normal entre amigos. Seguramente tú, que igual ni siquiera te has molestado o sencillamente te ha importado un huevo loco el que yo haya ido a Madrid, ni siquiera te has puesto en contacto conmigo desde que dejé la maravillosa isla. Y oye, que no te estoy echando nada en cara, posiblemente yo tampoco lo haya hecho. La vida es así, es nuestra profesión. La distancia no es buena para nadie.

A lo que voy. Este sábado he quedado con tres personas en Madrid. Este sábado era lo que me apetecía. Eso no implica absolutamente nada frente al resto de personas con las que he compartido muchas cosas en UK. De hecho, volveré a ir a Madrid, y no una, sino varias veces (esto le mola a alguien), y podremos quedar... También podéis venir, si queréis, a Barcelona y, si también queréis, podemos quedar aquí. Sin problemas.

No me escondo de nada, y soy el único responsable de que este sábado haya ido como lo ha hecho. Por favor, no culpéis a ninguna de las personas que han estado conmigo toda la noche de fiesta, ellos no tienen ningún tipo de responsabilidad, accedieron a lo que yo quería.

Así pues, si te has molestado, por favor, discúlpame. Esto volverá a suceder, es decir, volveré a ir a Madrid y puede que te avise o puede que no, dependerá de muchas circunstancias. Quizás tú vienes algún día a Barcelona y no me avisas, y no tendré ningún derecho a molestarme ni pensaré que no quieres estar un rato conmigo. Los planes varían. A veces nos apetecen unas cosas y a veces otras.

Si quieres que hablemos de ello, ya sabes dónde encontrarme.

Que vaya bonito.

àlex Seguir leyendo...