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domingo, 4 de julio de 2010

Proyectos

Nos pasamos más de media vida haciendo planes. Siempre miramos hacia adelante, hacia el futuro. A veces, pecamos de optimistas... A veces, sencillamente pensamos que nuestras acciones, nuestros sueños, precisan que se cumplan una serie de condiciones antes de poder ejecutarse.

Siempre andamos recreando nuestro propio cuento de la lechera... Siempre pensando en que será mañana, pasado, el año que viene...

Nos vemos con nuestra casa, nuestro nuevo coche, nuestro trabajo soñado... Pero sólo lo vemos en nuestros pensamientos...

Y la peor parte está en aquella en que nos convertimos en seres totalmente pasivos. Vemos cómo la vida fluye a nuestro alrededor. Vemos como la felicidad invade los espacios a los que nosotros nos acercamos de vez en cuando.

Pero la vida nos ha repartido unas cartas que no nos permiten hacer otra cosa que subsistir. Creemos tener responsabilidades que planifican nuestro día para que no podamos hacer aquello que sabemos nos hace felices. Sí. Quizás seamos felices de alguna manera con ese tipo de vida, pero siempre tenemos la consciencia de que nos estamos dejando algo en el camino.

Hacemos planes. Creamos proyectos.

Vivimos con la seguridad de que llegarán tiempos mejores. Nos hacemos la promesa de que mañana será diferente. La semana que viene empiezo. Este nuevo año será diferente. Pero seguimos nadando en el mismo sentido. Con la misma carga. Montando al mismo caballo.

Y al final, la naturaleza nos lleva hacia el equilibrio, ese equilibrio que desea que nuestras moléculas se separen para formar otras en un estado inerte.

Llega el fin. Y dejamos dinero en el banco, un piso, uno o dos coches... Dejamos proyectos por hacer. Ilusiones relegadas a los demás. Sueños que no se cumplen. Y en el peor de los casos, dejamos a alguien roto... Muy roto... Quedaba tanto por hacer...

Quizás habría que correrse una buena juerga, ¿no?



Carpe diem

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jueves, 31 de diciembre de 2009

Feliz 2010

Se acaba otro año. Hoy es el último día. Estaremos en familia, acompañados también por buenos amigos. Nos tomaremos las tradicionales uvas de la suerte, pondremos algo de oro en Una copa de cava y brindaremos por un año si cabe mejor que éste que cerramos hoy.

Abrimos una libreta nueva. Una libreta en blanco. No tiene las hojas dobladas. Sus puntas están impolutas. Un papel en el que nos apetece empezar a escribir de la mejor forma posible. Con las mejores intenciones. Con nuestros mejores deseos...

Este año 2009 ha sido para mí lo más cercano a lo que viene siendo un "annus horribilis". Lo voy a mirar de forma positiva. Creo que siempre tengo tendencia a mirar las cosas desde ese punto de vista. Ni siquiera lo intento, me sale así, pero incluso este año he visto las cosas de la peor forma posible.

El 19 de enero inicié un capítulo de mi vida que me iba a llevar a estar un año entero en un país extranjero, con unas personas a las que no conocía, un idioma que no entendía, un clima que no me permitía muchas horas de sol, una comida para la cual no estaba preparado. Mi vida iniciaba un cambio para el cual yo no estaba preparado y, quizás, mi entorno más cercano tampoco.

Durante este año, he estado a punto de perder mucho... Demasiado cómo para poder superarlo con facilidad. He puesto en juego amistades. He puesto en juego mi trabajo. He puesto en juego mi salud... En definitiva, me perdí.

Pero eso también me ha hecho un poco más fuerte. Ya se sabe, lo que no te mata, te hace más fuerte. Ahora, a nivel emocional y físico, me siento como nunca, preparado para gran parte de las bofetadas que me seguiré llevando en la vida, pero sigo pensando que lo más importante es ser capaz de levantarse cuando uno se cae. Eso es lo que he hecho yo un par de veces este año, con más o menos habilidad, pero lo he hecho.

Pocas cosas a destacar de este año. Bueno, hablo algo mejor el inglés, por supuesto. He conocido un grupo de gente de los cuales algunos, han resultado ser buenos compañeros de viaje. En esa isla he hecho buenos amigos. Algunos de ellos, para toda la vida.

El estar lejos de casa también me ha ayudado a apreciar todavía más el valor de los pequeños detalles. Aprovechar al máximo el poco tiempo que tenemos. Darme cuenta de que hoy estamos aquí, pero mañana no sabemos lo que va a pasar.

El otro día, una persona a la que también he tenido el placer y el privilegio de conocer en Inglaterra, me escribió algo que pienso aplicar todo este año 2010:

"El pasado ya es historia, el futuro es incierto... el presente es lo único que tenemos" (C.O.)

Feliz entrada de año.

Carpe diem

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