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jueves, 26 de agosto de 2010

El Camp Nou homenajea a Ronaldinho con cientos de avioncitos de papel

El de ayer era un día especial. Lo que lo hacía único era el hecho de que iba al campo del Barça por primera vez con mi hijo. Llevaba todo el verano diciéndome que quería ir al campo… Su ilusión iba en aumento cada día que pasaba.

Además, era el día de la presentación del equipo para esta nueva temporada que ese inicia en breve. Era el día del trofeo “Joan Gamper”. Para acabar de ponerle la guinda al pastel, jugábamos contra el Milan, el equipo de Ronaldinho. El verlo jugar otra vez en el Camp Nou, y además en tan buena compañía, resaltaba la singularidad del día.

La presentación fue austera. Cuatro petardos, una batucada y un problema en el micro que no permitió escuchar a un Guardiola que segúia hablando a pesar de saber que nadie le escuchaba. Fue una nota un tanto triste. Me recordó a la película Forres Gump, cuando vestido de militar habla y nadie le escucha porque un militar ha desconectado los altavoces. Al final, todo el mundo aplaude sin saber que ha dicho. Aquí pasó lo mismo, todo el mundo aplaudió a un Guardiola que no había dicho nada.

La gran pitada al anteriormente presidente, fue apoteósica. Sobre todo viendo en la pantalla de los marcadores su sonrisa forzada. Era sabedor de lo crítico de la masa social que allí había, pero parecía que se lo pasaba por el forro.

Lo mejor fue cuando el Milan saltó al campo. Un Ronaldinho un poco pasado en kilos, empezó a dar la vuelta al campo lanzando besos, tocándose el corazón y saludando a todo el público. Ahí, mi hijo brillaba. Sólo nos había oído hablar de él, pero era como si lo conociera de toda la vida. Estaba encantado, preguntaba sin parar si era Ronaldinho… Y el mago del balón, parecía totalmente emocionado. Se abrazó con sus antiguos compañeros y se hizo una foto a su lado.

Unos minutos antes del partido, se alinearon los jugadores a ambos lados del cuarteto arbitral. Allí faltaba “el Gaucho”. Un vídeo en los marcadores recordaba sus mejores jugadas. La gente rugía, gritaba, silbaba… Cuando el vídeo finalizó, Ronnie saltó al terreno de juego y todo el mundo se puso en pie coreando su nombre. En las pantallas se vio como se tocaba la cara, creo que ese tipo, mago del balón, con más dinero del que tú y yo podríamos soñar nunca, y quizás por encima del bien y del mal, se hizo humano por unos segundos para emocionarse.

El juego no brilló demasiado, y no voy a hacer aquí de crítico. A mí, particularmente, me pareció un partido lento y aburrido, aunque hubo momentos estelares, sobre todo en la segunda parte.

El Gaucho nos deleitó al principio del partido con unos gorritos, pero poco más. No corre demasiado, creo que vino aquí a lo que vino, es decir, al partido de "solteros entre casados", irse de cenita por la noche, y que le hicieran un homenaje que se merecía desde hace tiempo.

Para él, seguramente, el mejor momento fue sin duda el de su sustitución, todo el mundo coreaba su nombre y mostró una camiseta en la que lucía un mensaje de cariño hacia la afición culé.

A todo esto, mi hijo seguía el partido con cuatro ojos, sabía quién era quién, comentaba los errores, las jugadas, los goles (por cierto, golazo del Milan) y pitaba conmigo a los árbitros.

Y, por cierto, tal y como dice el título de esta entrada, debo decir que en Barcelona se han echado a perder muchos ingenieros aeronáuticos. Los avioncitos de papel que despegaban desde la tercera gradería, se contaban por cientos. Algunos, de una precisión milimétrica, llegaban con un vuelo lento y elegante hasta el campo, otros, sin embargo, caían a peso o haciendo un picado sobre la cabeza de algún desafortunado espectador. Los niños, claro, lo disfrutaban. El mío, no paraba de pedir avioncitos.

Entre los 96.195 espectadores que acudimos a ver el partido, había de todo. Desde el típico señor con mal genio que se enfada porque alguien ha aprovechado su asiento para estar a la sombra, hasta el turista que viene a ver el partido expresamente, pasando por los típicos tíos que se sienten muy importantes y muy duros fumándose unos cigarrillos manualmente condimentados por otros productos, sin importarles demasiado estar rodeados de críos…

En general, fantástico. El hecho de no poder tomarte una cerveza viendo el partido, lo desaliño un poquito, pero bueno, todo sea por el deporte rey.

Larga vida a Ronnie…

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jueves, 5 de agosto de 2010

Campus Party 2010: ¿Ridiculo o elegancia?

Corrían los últimos días de mis vacaciones este año. Estaba en la piscina. Un sol asfixiante. Sin sombra (sí, sí, una mierda de piscina). Los niños se lo pasaban en grande. Ahora nado aquí. Ahora buceo allá. Ahora salto. Ahora corro. Ahora por aquí, ahora por allí... Vamos, que no paraban quietos.

De repente, mi teléfono sonó. Lo primero que pensarás, seguro, que qué estúpido tiene el móvil en la piscina... Ah, no, que tú también lo tienes... Pues claro, si ahora no vivimos separados de él. Seguro que alguien inventa uno con el que nos podamos bañar, y nos lo colgamos de...

Era uno de mis tantos responsables en esta empresa. Que sí, que los tengo. Este, además, mi mentor. Buen rollo.

Resulta que yo era el tercero en una lista de "voluntarios" para asistir a una mesa redonda en la Campus Party de Valencia. Si no sabes lo que és, pincha aquí. Sí, he dicho el tercero. Claro, finales de julio... Ser el tercero era como ser el primero. Y me presenté "voluntario". ¿Qué iba a hacer?

El tema está relacionado con mi trabajo. Iba a estar rodeado de la flor y nata del friqueo informático durante todo un día, pero todo sea por mi empresa.

Compré los billetes del tren y me fui para allá. Esta vez, y asesorado por el departamento de márketing, no fui con traje y corbata, si no con camiseta, bermudas y sandalias (sin calcetines blancos, ¿eh?).

Estuvo bien. Conocí a uno de esos prodigios que da de vez en cuando nuestro país y fue divertido compartir aquella hora larga con él. Si miras el vídeo que encontrarás a continuación, es el que está sentado a mi derecha, en el otro sofá.



No te cuento más. Después, aproveché para visitar a unos amigos. Comer con ellos, y vuelta para casa con el tren. Las ironías del destino hicieron que el Euromed de las 18:05 partiera una hora más tarde por un problema informático. Problema que creo que resolvieron apagando el tren y volviéndolo a encender (palabra de honor), porque se apagó todo, se encendió, y salimos. Usaron la cabeza y la primera regla de la informática.

Pues nada. No te recomiendo que veas el vídeo a no ser que seas un friqui o te quieras partir la caja a mi costa un rato. Por lo demás, un auténtico rollo.

Espero que mi madre no me haya visto.

Que vaya bonito,

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miércoles, 28 de julio de 2010

Otra de taxis

No tengo excesivamente claro por dónde empezar, pero dicen que hay que tirarse a la piscina, así que voy a relatarte lo que ha sido la salida de casa hacia la Campus Party de Valencia. La experiencia de la Campus Party, te la contaré mañana.

A eso de las cinco y media de la mañana, ha sonado mi despertador. Vaya palo. Creo que hacía tiempo que no me fastidiaba tanto madrugar. Hay que decir, que ayer, entre unas cosas y otras, me fui a dormir tarde, pero no te explico el por qué, eso queda para mi intimidad…

He realizado esas operaciones matutinas que todos solemos hacer antes de salir de casa, o casi todos, a juzgar por algunos olores corporales que te encuentras por la calle, y más o menos a las seis y cuarto “a eme” me esperaba un taxi en la calle… Y sí, hoy, después de mucho tiempo sin contar anécdotas de taxi, la he tenido.

Aunque quizás puedas pensar que no aporta nada a la historia, apunte, Sr. Juez, que la persona que conducía el taxi era una mujer de mediana edad. Y si te doy esa información, no es porque sea un machista, que igual lo soy, si no porque me ha pegado una de las mayores chapas en mucho tiempo.

Yo estaba dormidísimo, y he cometido el error de no ponerme los cascos para escuchar música. A los cinco minutos de abordar el vehículo, al llegar a la autopista, va y me comenta que parece mentira, que todavía hay un montón de tráfico y, ay estúpido de mí, sin pensarlo siquiera, yo voy y le contesto “parece que la gente no se va de vacaciones”… Jodeeeeeeeeeeer. Bueno, a partir de ahí, ha sido algo increíble. Me ha parecido verla coger una taladradora industrial, arrancarla como si fuera una motosierra, darle gas, y empezar a taladrarme la cabeza. Que si su hijo cogerá las vacaciones pronto. Que si ella las cogerá en el mismo momento. Que si él quiere comer algo que se busque la vida. Bueno. Me ha contado de todo. Al parecer tiene el hijo que todos desearíamos tener en la vida, un chico que le dice que no quiere ayudar en casa porque no quiere perder su juventud limpiando. Entre la cara tonto que tengo, y el hecho de estar dormido, el resultado ha sido una cara de gilipollas, que no he podido verme en ningún retrovisor, pero me la imagino. Que su marido se cabrea, y que un día le va a soltar una fresca… Un guantazo le daba yo y lo echaba de casa hombre. Que resulta que el pollo tiene más de veinte años. Buenoooooo. Y a todo esto, no te creas que yo le preguntaba nada, que va… La amiga no hacía más que enlazar anécdotas familiares.

Cuando yo pensaba que ya se había terminado, volvía con otra historia. No recuerdo a qué se dedicaba su marido, pero me ha dicho que, a parte de su piso en la misma localidad en la que yo vivo, empezaron a construirse una casa no sé dónde. Al parecer, y no puedo explicarme el motivo, el constructor los dejó tirados, y el marido va haciendo cosillas en fines de semana. Jo, ahora recuerdo por qué me contaba esto, porque me había dicho que tenía una casa y sólo tenía una cama. Joder. Cuando compramos nuestro primer piso, hicimos lo mismo, pero teníamos veintipocos, y el motivo era realmente uno más justificable. La cama era para poder dormir mientras trabajaban.

Y ante semejante mansión, se quejaba de que el niño no quería ir. Vaya, me parecía increíble.

Sé que vas a pensar que soy un desconsiderado, o quizás un maleducado, pero entonces he sacado el iPod del bolsillo y he empezado a crear una nota, escribiendo tranquilamente, sin prisa, hasta que se ha dado cuenta, y se ha callado… hasta llegar a Sants, un poco antes, me mira por el retrovisor y me dice algo sobre el mal funcionamiento de un semáforo…

Yo no he podido hacer otra cosa que sonreír…

Finalmente hemos llegado y he podido bajar de ese Taxi. A ver, que no tengo nada en contra de la señora, pero, como dice una amiga mía, vaya chapa me ha dado la colega.

Mañana te cuento la experiencia en la Campus Party, antes quiero buscar el presunto vídeo que han grabado sobre la mesa redonda en la que he participado.

Que vaya bonito,

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jueves, 31 de diciembre de 2009

Feliz 2010

Se acaba otro año. Hoy es el último día. Estaremos en familia, acompañados también por buenos amigos. Nos tomaremos las tradicionales uvas de la suerte, pondremos algo de oro en Una copa de cava y brindaremos por un año si cabe mejor que éste que cerramos hoy.

Abrimos una libreta nueva. Una libreta en blanco. No tiene las hojas dobladas. Sus puntas están impolutas. Un papel en el que nos apetece empezar a escribir de la mejor forma posible. Con las mejores intenciones. Con nuestros mejores deseos...

Este año 2009 ha sido para mí lo más cercano a lo que viene siendo un "annus horribilis". Lo voy a mirar de forma positiva. Creo que siempre tengo tendencia a mirar las cosas desde ese punto de vista. Ni siquiera lo intento, me sale así, pero incluso este año he visto las cosas de la peor forma posible.

El 19 de enero inicié un capítulo de mi vida que me iba a llevar a estar un año entero en un país extranjero, con unas personas a las que no conocía, un idioma que no entendía, un clima que no me permitía muchas horas de sol, una comida para la cual no estaba preparado. Mi vida iniciaba un cambio para el cual yo no estaba preparado y, quizás, mi entorno más cercano tampoco.

Durante este año, he estado a punto de perder mucho... Demasiado cómo para poder superarlo con facilidad. He puesto en juego amistades. He puesto en juego mi trabajo. He puesto en juego mi salud... En definitiva, me perdí.

Pero eso también me ha hecho un poco más fuerte. Ya se sabe, lo que no te mata, te hace más fuerte. Ahora, a nivel emocional y físico, me siento como nunca, preparado para gran parte de las bofetadas que me seguiré llevando en la vida, pero sigo pensando que lo más importante es ser capaz de levantarse cuando uno se cae. Eso es lo que he hecho yo un par de veces este año, con más o menos habilidad, pero lo he hecho.

Pocas cosas a destacar de este año. Bueno, hablo algo mejor el inglés, por supuesto. He conocido un grupo de gente de los cuales algunos, han resultado ser buenos compañeros de viaje. En esa isla he hecho buenos amigos. Algunos de ellos, para toda la vida.

El estar lejos de casa también me ha ayudado a apreciar todavía más el valor de los pequeños detalles. Aprovechar al máximo el poco tiempo que tenemos. Darme cuenta de que hoy estamos aquí, pero mañana no sabemos lo que va a pasar.

El otro día, una persona a la que también he tenido el placer y el privilegio de conocer en Inglaterra, me escribió algo que pienso aplicar todo este año 2010:

"El pasado ya es historia, el futuro es incierto... el presente es lo único que tenemos" (C.O.)

Feliz entrada de año.

Carpe diem

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