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domingo, 11 de diciembre de 2011

Ara ja fa vint anys que tinc vint anys

Este ha sido, sin lugar a dudas, uno de los mejores años de mi vida, y creo que el que empiezo justo hoy, va a ser todavía mejor.

No sé qué decir. Está claro que ha habido de todo, pero, como siempre, prefiero quedarme con lo bueno y olvidar lo no tan bueno.

Hoy es 11 del 12 del 11. Cumplo 40 años. "Fa vint anys qne tinc vint anys", tal y como dice la canción de Joan Manel Serrat.

Hoy he vuelto a ver lo que es Facebook. Me han felicitado muchas personas que de otra forma muy posiblemente no lo hubieran hecho. Yo lo agradezco, de corazón, pero me veo obligado a decir que son felicitaciones, en su gran mayoría, de segunda división.

Los amigos de verdad, esos que digo siempre que se cuentan con los dedos de una mano, me han llamado o han compartido un buen rato conmigo.

Anoche lo celebramos en casa. Entre amigos. Una buena cena, un montón de niños y el Madrid-Barça (no, no voy a hacer leña del árbol caído).

Porque al final, lo más importante en esta vida es no estar solo. Poder pasar los momentos buenos y los no tan buenos rodeado de amigos y familia. No hay nada mejor que eso.

Este año he hecho un montón de cosas. Igual por la incipiente crisis de los 40. Este puente de la constitución, he estado en Amsterdam (de ahí la foto) y el jueves me tiré desde un avión a cuatro mil quinientos metros de altura. En verano, más de veinte inmersiones, además, mi compañera de vida y aventuras decidió que quería compartir esa pasión conmigo. Curso de conducción, haciendo algún trompo...

Afortunadamente, no estoy solo. Deseo que tú, aunque en algún momento hayas podido tomar decisiones que te acercaran a la maldita soledad, estés tan bien rodeado como yo.



Como diría un buen amigo (de los que me han llamado o han compartido un rato conmigo): Ailaviu, creo que éste ha sido uno de los mejores cumpleaños de mi vida (la celebración ha durado más de una semana) y todo ha sido gracias a ti...



PS: Atento al próximo año, promete... ;-) Seguir leyendo...

lunes, 6 de septiembre de 2010

Solo

Un extraño silencio me sobresalta en medio de la noche. Estoy tumbado, en mi cama, en mi habitación. Busco a mi alrededor. El calor me agobia.

Me siento. Intento ver algo. Una tenue luz invade en mil columnas mi espacio. La persiana no está bajada del todo.

Me levanto. Los dedos de mis pies me dan un latigazo de dolor. Me cuesta caminar. Me acerco a la ventana y abro la persiana.

Noto una brisa acariciando mi cara. Una sensación de frescor abraza todo mi cuerpo.

En la calle no hay nadie. No hay coches circulando. Ni siquiera hay coches aparcados. Silencio.

El cielo, despejado, adornado con millones de estrellas. La luna está llegando a la perfección...

Pienso en ti. Miro fijamente a la luna y recuerdo nuestras largas charlas en la distancia. Recuerdo que, en un vano intento de cruzar nuestras miradas, dirigíamos nuestra vista hacia nuestra luna. Nos veíamos. Nos imaginábamos...

Sonrío.

Giro lentamente mi cabeza. Miro hacia la cama. Tú no estás. Estoy solo.

Te imagino, sonriendo. Tu cara limpia. Tu mirada verde. Tus cálidas manos.

Hablas, no te escucho... ¿Dónde estás?

Quizás, el mero hecho de haberme perdido durante tanto tiempo, hace que ahora viva en la más cruel soledad. No hay nadie. Estoy solo.

Soy yo. Esa persona llena de defectos que siempre te ha querido. Esa persona que ahora sufre su lenta agonía de la espera. Una espera que no sé a dónde me llevará.

¿Dónde estás?

Estoy cansado, muy cansado...

Me vuelvo a tumbar en la cama. Sigo mirando a la luna. He tenido tanto...

Mis ojos se cierran. Sigo viendo tu cara. Necesito volver a verte. Lloro.

Quizás, sólo sea una pesadilla... Una pesadilla que ha venido hasta mí para conseguir que comprenda el por qué...

Cuando abra los ojos con el nuevo día... ¿Estarás a mi lado?

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martes, 9 de marzo de 2010

Amigos... ¿Dónde están hoy?

Estoy en casa. Voy de la cama al sofá y del sofá a la cama. Llevo desde ayer fastidiado. Pensaba que hoy estaba mejor, pero a estas horas debo reconocer que no me encuentro muy para allá. Tengo un dolor en la zona lumbar que empieza a ser engorroso. Al final, he tenido que echar mano del proyecto Ibuprofeno. No preguntes por la palabra proyecto, cosas mías... y de mi estancia en UK.

La cuestión es que me cuesta caminar, me duele la cabeza, me duelen los tobillos, las rodillas, las muñecas... me duelen las puntas de los dedos cuando escribo.

He estado retrasando la visita al médico pensando que se me pasaría en dos días, pero esta gripe está claro que no me va a soltar así como así. Desde Julio del dos mil ocho no recordaba haberme encontrado tan mal.

Encima estoy solo en casa. Y en estos momentos te das cuenta de que por muchos amigos que tengas, estás realmente solo. Creo que me han llamado un par de ellos. Con alguno he hablado a través del messenger y alguno me ha enviado un correo electrónico, aunque de eso no estoy seguro.

Todos nos echamos mucho de menos, pero a la hora de la verdad, cuando realmente te encuentras mal, es cuando te llevas alguna pequeña decepción. Crees que hay personas que son amigas tuyas, que se preocupan por ti, que te quieren, pero cuando llega un momento en el que te encuentras mal, te aburres y no tienes con quien hablar, el teléfono no suena y el timbre de la puerta tampoco.

Supongo que me lo debo merecer por algún motivo, ¿no? Incluso la familia más directa ha dejado de llamarme. Aunque ahí sí que sé que existe un motivo. Un motivo, por otra parte, aparentemente carente de cualquier tipo de lógica, pero un motivo...

A mí nunca se me ha permitido ni estar serio ni estar enfermo. No me preguntes el por qué. Siempre he visto que la gente quiere estar conmigo cuando estoy bien, pero cuando estoy mal, tienen la tendencia a mantener las distancias. Seguramente será porque me pongo imposible o porque sencillamente los demás piensan que quiero estar solo y que nadie se me acerque. Quién sabe.

La única realidad es que me encuentro mal y, en algunos momentos del día, me siento solo.

Dicen que para comprender la vida hay que mirar hacia atrás y para vivirla hacia delante. Como te decía ayer, ahora ya miro en esa dirección. Ya no voy a intentar comprender cosas del pasado, me dedico a vivirla. El que quiera estar conmigo, ya sabe que soy amigo de mis amigos, el que, sea cual sea el motivo, decida no estar conmigo, será su decisión. Las decisiones de los demás hay que respetarlas. Sólo preguntaré una vez. A partir de aquí, quizás se separen caminos que quizás iban relativamente en el mismo sentido. A partir de aquí, quizás esos caminos vuelvan a encontrarse en algún momento, yo siempre estoy ahí, abierto a una buena conversación, abierto a reencontrarme con amigos que a veces se van de viaje para luego regresar a casa.

“¿Quieres un amigo fiel? Cómprate un perro.” (No me la creo, pero prefiero reírme que echarme a llorar)

I want to believe,
àlex Seguir leyendo...