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domingo, 26 de abril de 2009

Adieu... me lunettes

Ya está. Ya me he desecho de las gafas. Todavía no me lo puedo ni creer. Desde los 9 años con ellas y ahora, en cuestión de 30 minutos… fuera.

Tras dos días limpiándome los párpados con unas toallitas (me suena que esto es más un negocio que otra cosa), el viernes, a eso de las 10 de la mañana, estaba en la clínica.

Allí, lo primero que hicieron es darme un calmante. Después, me dieron un pequeño neceser, con cuatro botellitas de suero fisiológico, unas gafas de sol (pequeñitas, nada que ver con las que dan en otros sitios), unos protectores para dormir con ellos (luego cuento esto) y un espejito (no sé para qué). Mientras la recepcionista iba dándome estas explicaciones y un montón de papeles para firmar, iba viendo EN DIRECTO la operación del que me precedía. Me estaba entrando ya un interesante estado de acongoje (vamos, acojone).

Tras esto, y antes de que te des cuenta, una chica, que por cierto era súper simpática, te está graduando la vista (supongo que para el “antes”), quizás el punto romántico de todo esto es cuando la chica me dijo: “Puedes dejar las gafas… para siempre”. De ahí, a ponerme una bata verde, de esas que se atan por detrás y que en otras circunstancias te dejan con el culo al aire, aunque en esta ocasión, no era necesario quitarse la ropa. Un gorrito en la cabeza y… no tenían bolsitas para mis pies (calzo un 46) con lo cual me pusieron un gorro en cada pie.

Me dejaron sentado en un sillón, es más, la chica, para dejarme más cómodo, incluso me lo echó para atrás. Pensé que me iban a dejar ahí hasta que me hiciera efecto, pero que va, en seguida salió el que iba delante de mí (aquello va como churros), le dijeron que se había comportado como un campeón, y lo mandaron para fuera.

Enseguida me hicieron pasar a mí. Allí, tres personas y una camilla rígida con un molde para apoyar la cabeza y que te quede ahí, quieta (pensé que, con mi cabeza XL no me entraría, pero que va, todo perfecto).

Ahí ya empieza el agobio. Lo primero unas gotas de anestesia. Después, como tengo los ojos más secos de lo habitual, me “pincharon” unas cositas para taparme el lagrimal (el desagüe). Molestó un poquito, al ver el vídeo, entendí por qué. Tardó el amigo unos 3 minutos en ponérmelos, 240 EUR que me soplaron. Después de eso, y mediante una especie de esparadrapo, te separan los párpados. Entonces te meten un separador metálico que todavía te los separa más. Te pintan con un rotulador (en aquel momento rogaba para que no fuera el mismo con el que yo pinto los CDs, de esos permanentes) y te colocan un cacharro con el que después te rebanan la córnea, no entera, te dejan por la parte superior un trocito sin cortar. En el primer ojo que me hicieron esto, te aseguro que noté un pinchazo en el ojo. No es un dolor infernal, pero no me lo esperaba. No esperaba absolutamente nada de dolor. Separan la córnea, es decir, la abren como si fuera una puerta, te pasan una especie de bastoncillo para quitar algo (no sé qué será) y empieza el baile. Durante unos segundos, vas notando un cierto olor a quemado. En ese momento esperas que el que te lo está haciendo no se haya tomado un carajillo esa mañana, ni que esté de mal humor… ni que te haya echado mal de ojo.

Una vez acaban, te vuelven a poner en su sitio la córnea, mediante un tubito metálico que no para de echar líquido. Te lo apañan bien con una espatulita y fuera… ya está.

El segundo ojo, más de lo mismo, aunque en éste no sentí ningún dolor (supongo que la anestesia me había hecho ya más efecto).

Tengo el vídeo. Pero creo que es algo desagradable. De todas formas, si alguien tiene curiosidad, lo podría colgar en internet. De cualquier forma, lo llevo en mi iPod.

Me dejaron salir para dejar entrar a otra persona que ya estaba allí preparada. Veía todo nublado. Estuve unos 15 minutos sentado y volvieron a graduarme la vista. Me dijeron que todo estaba muy bien. Así que me fui para casa con mi mujer.

A partir de ahí, 2 tipos de gotas diferentes cada 2 horas (ahora ya 3 veces al día) y suero fisiológico a chorro cada vez que lo necesito. Un complejo vitamínico y a esperar.

Lo de los protectores para dormir es, si más no, sorprendente. Son un par de piezas de plástico con la forma del ojo. Tiene unos agujeros en la parte central que entiendo sirven para la correcta entrada de aire. Cuando te los dan, te dicen que te pongas cada uno en un ojo y, aguanta, que te los sujetes como buenamente puedas (te dan un rollito de esparadrapo. No hay más explicaciones. Yo me pongo un trozo vertical en cada uno y a correr. De momento aguanta. A mí, estos cacharritos me suenan a alguna película de terror, no se por qué, pero me recuerdan a la máscara de hokey que algún personaje famoso de una de estas películas (no se si era Jason en Viernes 13). Seguramente, nada que ver, pero el primer impacto fue ese.

El fin de semana ha sido de reposo.

Realmente estoy contento, pero más contento estoy con mis gafas Rayban. Nunca me compré unas así, y lo hice el viernes, en el aeropuerto de Gatwyck. Sé que cuando llegue a Horsham, más de uno me dirá que son gafas de macarra, pero a mí me da igual. Son las que me gustan. Igual es que soy un macarra.

Ya te contaré como me va dentro de una semana, pero seguro que perfecto.

Se pueden elegir las palabras, pero no la forma de mirar.” Anónimo

Buenas noches y buena suerte,

àlex Seguir leyendo...

sábado, 25 de abril de 2009

Prometo no volver a jugar a fútbol (y 2)

X. me ha pedido que dé algún detalle más sobre el partido. Particularmente sobre el desenlace de éste.

Creo que el resultado final fue UK 6 - España 7 (nosotros segundos porque jugábamos fuera).

Cuando quedaba poco para las 8 de la tarde, hora en que debíamos abandonar el terreno de juego, íbamos perdiendo. Un gol de Mr. X (no es el mismo que X.) en una acción oportunista que recordaba los mejores tiempos de Julio Salinas, y un gol en el último segundo, que para ser sinceros yo no pude ver ya que estaba saliendo por la puerta tras haber sido substituido por el mister, de X. nos dio la victoria.

Los ingleses este tema no lo han llevado bien. Creo que ellos piensan que moralmente nos han ganado pero haciendo gala de la máxima española de que aunque sea, hay que ganar con un penalty inexistente fuera de tiempo, nosotros nos sentimos merecedores de la victoria.

Yo tenía claro que íbamos a hacer el ridículo. Al final, el único que lo hizo fui yo, pero de todas formas, siempre avisé que de jugar a fútbol se tanto como nada.

Ahora creo que se nos viene encima un partido de baloncesto (según ellos, "a girli sport" un deporte de mujeres). De cualquier forma, yo no puedo participar en juegos colectivos hasta dentro de un mes por la operación de mis ojos (la comento durante el día de hoy).

Espero haber hecho justicia con X. en esta entrada.

àlex Seguir leyendo...

jueves, 23 de abril de 2009

Prometo no volver a jugar a fútbol

Se ha terminado otra semana más en Horsham. Las cosas parecen totalmente estabilizadas. No todo está como a mí me gustaría, pero claro, no soy el ombligo del mundo, aunque en ocasiones piense que es así. En algún aspecto, ya he tirado la toalla, perdido cualquier tipo de esperanza en el sentido común, ya sabes, el menos común de todos.

Llegamos el lunes sin novedad. A eso de las 12:30 estábamos en la oficina y poco después nos íbamos a comer. Fuimos a las viejas. ¿Te acuerdas de este restaurant? Lo comenté en alguna entrada de la semana pasada. Allí descubrí la famosa salsa de menta que usan estos señores para las carnes (pedimos costillas de cordero, todos) y a mí, particularmente, no me dijo nada. Ya sabes, soy rarito para muchas cosas, entre ellas el tema de la comida. Poco que destacar, excepto a alguien que hizo algún comentario sobre su suegra que mejor no pongo aquí, más que nada por ser un poco discreto y mantener la decencia, aunque sea por una vez.

Por la noche nos fuimos a cenar al indio de Crawley, el que está al lado del hotel (por supuesto, después de ir al gimnasio a machacarnos un rato). Llegamos al restaurante a eso de las nueve y media aproximadamente. Éramos cinco, y teníamos que esperar a algún compañero que todavía estaba en la oficina. Durante la espera nos pedimos alguna cerveza. Nos pusimos a reír pronto, seguramente necesitamos poco para ponernos a reír, y alguna cerveza de más, nos hace perder la timidez y reírnos un poquito más. En mi caso con poca cerveza tengo bastante, aguanto poco el alcohol, quizás soy poco hombre, no lo sé, yo creo que, sencillamente, no tengo el cuerpo acostumbrado a beber y con poco me basta.

Nos lo pasamos muy bien. Llegaron cuatro compañeros más, que, claramente, se encontraron un poco fuera de lugar. Nosotros ya estábamos con alguna que otra frase de aquellas que no tienen ningún tipo de gracia a no ser que ya lleves un buen rato dentro de la conversación y con ese puntillo de deshinibición que te puede dar la cerveza. Luego vino alguna crítica. No eran muy imaginativas, ya sabes, si lo piensas das con ella……… correcto. “Parecéis niños de EGB”. Yo ya estoy más que acostumbrado a que me digan eso. Pero lejos de molestarme me halaga. Me gusta ver que todavía conservo ese punto de poder hacer el tonto y reirme durante un buen rato, sin hacer daño a nadie, y si es como un niño, pues mejor. Supongo que no todo el mundo es capaz de sentirse así, hay personas excesivamente maduras que no pueden permitirse según que cosas. A mí me hace mucha gracia la gente que piensa así. La gente que mantiene esas posturas tan “interesantes” y que son incapaces de soltarse y pasárselo bien cuando toca.

Quizás yo he estado también demasiado tiempo por estos lares sin ser capaz de pasármelo bien. Ahora, mirándolo desde otro plano, sólo puedo decir que es una lástima, pero qué vamos a hacerle.

Desde allí nos fuimos al hotel. La gran mayoría se fueron directamente a la habitación. Muchos madrugan una barbaridad y a esas horas ya están con muchas ganas de irse a dormir. Nos quedamos cuatro o cinco tomándonos la última copa, riéndonos de alguna madurita que había allí con lo que a nosotros nos pareció ganas de fiesta. De ahí, nos fuimos a la cama en poco rato.

El martes llegó X. desde Brasil. De esta manera, la tropa (es así como nos llaman de forma “cariñosa”) estábamos al completo (somos tres). Estábamos ya pensando en el partido del miércoles.

Precisamente el partido fue quizás lo mejor de la semana. Parecía que íbamos a ir unas veinte personas, pero al final nos quedamos en catorce, y no estaba mal, sobre todo teniendo en cuenta que íbamos a jugar a fútbol sala.

Mi hermano, que sabe más que yo, ya me dijo el martes “¿Tú a jugar a fútbol? Lleva cuidado, no te hagas daño”. Esto tiene una explicación fácil. Yo he jugado toda mi vida a baloncesto, y no es que lo haga precisamente bien, la naturaleza no me ha dado facilidades físicas para la práctica de los deportes. No dispongo de un gran sentido de la coordinación, imprescindible para cualquier deporte, y más con balón. Pero bueno, creo que tampoco lo hacía tan sumamente mal. A lo que iba, si a que juego igual con ambos pies, igual de mal quiero decir, le sumamos que ya son treinta y siete tacos los que tengo y que no me encuentro en mi mejor momento de forma, el aviso era lícito. Yo, por supuesto, ni caso.

A las 18:45 del miércoles nos esperaban dos taxis a la puerta de la oficina para llevarnos al campo de fútbol, que se encontraba a unos tres kilómetros de allí. Nos subimos unos cuantos y otros fueron en coches de compañeros ingleses. Una vez allí, empezamos a jugar un ratito a medida de que íbamos llegando.

Nos habíamos prometido a nosotros mismos, con el fin de evitar lesiones y cosas raras, el calentar y estirar antes de empezar a “evolucionar” por el campo. ¿Crees que lo hicimos? Pues está claro que no. Nos mezclamos ingleses con españoles, y empezamos a correr como los toros cuando salen a la plaza. A la tercera carrera yo ya tenía el hígado fuera. A partir de aquel momento, me iba a encontrar ante la situación más patética de mi vida, pero eso sí, creo que la llevé con la máxima dignidad posible.

Cuando estuvimos al completo, decidimos jugar los españoles (bueno, menos uno que prestamos a los ingleses por encontrarse en inferioridad numérica) contra los ingleses. Un partidillo de pachanga para ponernos a cada uno en nuestro sitio.

Yo, por mi forma de jugar a cualquier deporte, con gran facilidad para entrar al contacto, me quede en la zaga, jugando básicamente por la derecha. Allí me encontré con un tipo más grande que yo y que me dejó los tobillos para el arrastre. A mí me recordaba a cuando estábamos en el patio del colegio, madre mía, que poca organización y coordinación. Era a ver quién podía más. Interesante.

Tuvimos algún temilla gracioso, como el típico que llega al campo y lo primero que te pide es que no grites. ¿Te lo imaginas? Estás jugando a fútbol o a baloncesto y te viene un tío a decir que no grites. Recuerdo perfectamente a mis diferentes entrenadores, sobre todo cuando defendíamos, aquella maldita frase de “no se oye a nadie ahí abajo”. Creo que uno de los conceptos básicos de cualquier deporte de equipo es el diálogo, y por supuesto no puedes hacerlo hablando flojito. Sería de lo más divertido, pero bueno, quizás hay que hacerlo pausado y con un tono de voz como de conversación en una sala reducida, en una partida de ajedrez. Si estás defendiendo por un lateral y ves que un contrario pasa por detrás de tu central, pues dejas tu lateral un momentito (por supuesto le pides al delantero que no se mueva, no fastidiemos), te acercas al central y le dices, en un tono relajado, “oye tío, cuidado, que creo que tienes un delantero pasando por detrás”. Luego debes volver a tu sitio de origen, sería una falta de respeto al contrario dejarlo allí.

Bien, mariconadas a parte. Yo seguí evolucionando por el campo. Me dio el amigo de antes tal patada en la parte posterior de mi tobillo derecho, que hizo que me subiera el gemelo hasta las orejas. Hay que decir en mi defensa, que ya llevaba ese gemelo tocado desde el lunes, y ya no soy un chavalín. A partir de ahí, nada volvió a ser lo mismo. Me costaba moverme. Me puse un ratito de portero, y luego volví a la defensa, hasta que llegó otro y le metió un zurriagazo al balón tremendo, con toda la mala suerte que yo salté para que no llegara a nuestra portería y me impactó de lleno en mi rodilla derecha. Madre mía que dolor. No pude hacer otra cosa que dejarme caer al suelo y reírme a carcajada limpia, pero esa risa que todos saben que es más de mala leche (al parecer solté algún que otro improperio) que de otra cosa. Estoy escribiendo este blog 24 horas después y todavía me duele. Creo que se me va a poner de todos los colores. La pelota no era la apropiada. Punto.

A las 20 horas nos echaron de allí, amablemente. No nos pudimos duchar, habían algunos compañeros a los que no les iba bien hacerlo allí y preferían ir al hotel. Pues bueno, nos vamos para allá. Había que esperar unos 20 minutos a los taxis para que vinieran a recogernos. Dos ingleses se dispusieron a ir a la estación de tren más cercana (Littleheaven), así que, aprovechando que teníamos el billete comprado de la mañana, nos fuimos X. y yo con ellos.

Fue una charla entretenida. Para mí la mejor. Al decirles que tenía treinta y siete, me dijeron que no se lo creían, y me echaron poquito más de treinta. Así que ya no me quedaba nada más para contentarme. Hay gente muy maja allí.

En el hotel, después de ducharnos, me comí una hamburguesa con patatas, buenísima, por cierto. Para beber, Still Water, agua sin gas. Me pusieron un vaso de agua. No vi botella. Y me cobraron por ella 1,50 GBP.

Al levantarme esta mañana, no solo me dolía la pierna derecha por las patadas y el balonazo. No podía doblar la pierna izquierda. He pasado un día horrible.

Creo que confiaré más en mi hermano y no volveré a jugar a fútbol. Me dedicaré al baloncesto. Por lo menos ahí, aunque sea igual de malo, no me haré daño.

Mañana es el gran día. Estoy algo nervioso. Bueno, estoy muy nervioso. Supongo que no podré escribir durante todo el fin de semana ya que no veré bien de cerca. Pero en cuanto pueda, prometo contarte la experiencia desde mi punto de vista.

Nada más. Sólo felicitar a todos los Jordi, Jorge o George que pueda conocer. Hoy es un día importante para los catalanes. Para el que no lo sepa, para nosotros hoy es nuestro día de los enamorados.

Si has leído esta entrada entera. Gracias por tu paciencia.

Sé feliz, seas quien seas, sin excepción.

àlex Seguir leyendo...

miércoles, 22 de abril de 2009

Jueves 11 de marzo

Hacía ya tiempo que me habían hablado de esta canción, pero por un motivo u otro, no la había escuchado.

Anoche, rebuscando entre la música en mi disco, la escuché y he de reconocer que se me puso la "gallina de piel". La historia me encantó (escucha la letra con atención) y la voz...

Una gran historia de amor con un final... no demasiado bonito.

La letra:


Jueves

Si fuera más guapa y un poco más lista si fuera especial si fuera de revista
Tendría el valor de cruzar el vagón y preguntarte quién eres
Te sientas enfrente y ni te imaginas que llevo por ti mi falda más bonita
Y al verte lanzar un bostezo al cristal se inundan mis pupilas

Y de pronto me miras te miro y suspiras
Yo cierro los ojos tú apartas la vista
Apenas respiro me hago pequeñita
Y me pongo a temblar

Y así pasan los días de lunes a viernes como las golondrinas del poema de bécqer
Y de estación a estación en frente tú y yo va y viene el silencio

Y de pronto me miras te miro y suspiras
Yo cierro los ojos tú apartas la vista
Apenas respiro me hago pequeñita
Y me pongo a temblar

Y entonces ocurre despiertan mis labios pronuncian tu nombre tartamudeando
Supongo que piensas qué chica más tonta y me quiero morir

Pero el tiempo se para y
te acercas diciendo
Yo aún no te conozco y ya te echaba de menos
Cada mañana rechazo el directo y elijo este tren

Y ya estamos llegando mi
vida ha cambiado un día especial este 11 de marzo
Me tomas la mano llegamos
a un túnel que apaga la luz

Te encuentro la cara gracias a mis manos
Me vuelvo valiente y te beso en los labios
Dices que me quieres y yo te regalo
El último soplo de mi corazón


(Haz click sobre la imagen para ver el vídeo)

àlex

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martes, 21 de abril de 2009

Je suis désolé

En su canción titulada "Sorry", Madonna recita:

Je suis désolé
Lo siento
Ik ben droeving
Sono spiacente
Perdóname


Creo que yo estaba obligado a empezar esta entrada así. Sobre todo, después de haber recibido correos del estilo del que sigue:

“Hola, he estat llegint el teu blog i, collons, m'he dreprimit..., on està aquell Àlex que sempre fa riure a tothom???
Ja suposo que s'et fa molt dur no estar a casa, però anima't collons!!!!”


Cuya traducción aproximada sería:

“Hola, he estado leyendo tu blog y, co**nes, me he deprimido..., ¿¿¿dónde está aquel Àlex que siempre hace reir a todo el mundo???
Supongo que se te hace muy duro no estar en casa, ¡¡¡pero anímate co**nes!!!”

Bueno, lo de los tacos, no es cosa mía, pero es que he puesto el último correo que he recibido, y, como supongo que ahora me he situado en otro plano (en el mío), veo las cosas con otra perspectiva y me ha hecho gracia.

Debo agradecer tus ánimos y tu preocupación durante estas semanas. Nuestro único enlace ha sido el blog, y, por lo que veo, en él se ha plasmado mi verdadero estado de ánimo durante estas semanas.

No creo que deba pedirte perdón por haber estado así. Si que puedo decirte que lo siento. Pero cada uno de nosotros pasa por fases en su vida, y yo he pasado por una más. Supongo que no será la última. Vendrán más. Pero esta ya está superada. Cómo te dije en la entrada del otro día, he recuperado mi equilibrio y algo más que creía perdido. Aprovecho al máximo cada minuto de mi tiempo otra vez. He vuelto a reírme de aquello que me reía siempre, de la vida, con los demás. En definitiva, y haciendo alusión a Terminator (en su tercera entrega): “He vuelto”.

Seguro que mi vuelta no va ser del agrado de todo el mundo. Seguro que alguien cae en todo esto, pero la vida es así, y tampoco podemos hacer nada. Cómo ya he dicho en otras ocasiones, me siento parte de la solución, y no del problema, y el que quiera llevarme la contraria… pues es su opinión. Punto.

Nada más. No voy a entrar en reflexiones. Sólo quiero dar un aviso a navegantes:

Los que me conocéis hace tiempo, sabéis el tipo de persona que soy, sabéis que nunca miro atrás, sabéis que no uso el remordimiento de conciencia. También sabéis que soy transparente, que voy de cara y que digo aquello que pienso sin tener en cuenta las consecuencias. Soy una persona con la que es fácil sentarse a hablar y razonar, aunque en ocasiones pueda parecer lo contrario. Sabéis que me río de mí mismo. Sabéis que me río de la vida. Sabéis que no soy especial. También sabéis que no tengo término medio. Odio la mediocridad en las personas. Odio la hipocresía. Odio la mentira. Respeto, ante todo, a la gente que se expresa. Soy muy amigo de mis amigos, por uno de ellos, lo doy todo. En mis relaciones personales pongo toda la carne en el asador. No me gusta que me controlen, me siento espíritu libre. Hago las cosas que me apetece hacer siempre sin la intención de hacer mal a nadie. Siempre estoy ahí. No soy rencoroso. Perdono.

Si no me conocías, no te sorprendas.

Quiéreme u ódiame, así sabré que estás pensando en mí.” Esta es mía.

àlex Seguir leyendo...

domingo, 19 de abril de 2009

Interpretar

Para mí, interpretar es lo que me toca hacer en más ocasiones de las que me gustaría. Y no me refiero a la interpretación en plan actor o algo así. Ya te he comentado en alguna otra ocasión que sólo tengo una cara y que, por tanto, no "actúo" delante de los demás. Sí, lo se, también he dicho que todo el mundo miente, incluido yo, pero no es lo mismo... ¿verdad?

Al hablar de interpretar, me refiero a interpretación en plan de "me he encontrado un jeroglífico y necesito la piedra de rosetta".

Me explico. Supongo que a ti también te ha pasado, te pasa o te pasará. Yo llevo ya muchos años haciéndolo, pero parece que tengo cierta tendencia a rodearme de personas que me obligan a ello. ¿Será por lo de los polos opuestos? Me refiero a esas personas que no te hablan (creo que ya he comentado algo de esto también en alguna entrada anterior).

Es algo a lo que no puedo acostumbrarme. Llevo muchos años jugando a este juego, pero no hay forma. Una cosa es que me pase, digamos, cerca. Pero otra es que me pase con personas que conozco hace relativamente poco tiempo. Son esas personas que nunca sabes qué hacer con ellas. Personas que te caen bien, personas a las que aprecias y que, quizás en algún momento has pensado que incluso pueden ser amigos tuyos. Pero llega un momento en que no hablan.

A mí, si me conoces hace tiempo, sabes que me gusta hablar las cosas. Es más, no puedo dejar nunca de razonar y hablar las cosas que me preocupan. No puedo dejar temas en el tintero. Soy incapaz de irme a la cama enfadado con alguien sin antes haberlo resuelto. Porque soy de los que piensan que las cosas se arreglan hablando.

A veces las cosas ni siquiera tienen arreglo, es decir, llega un momento que se pudren y no tienes nada que hacer, pero incluso hablando, se puede llegar a algún tipo de acuerdo.

A eso me refiero con interpretar. Hay personas con las que tienes que estudiar sus actos (a eso algunos lo llaman, criticando en cierta manera, "darle vueltas a todo") para interpretar qué es lo que puede estar sucediendo. Supongo que conoces la típica conversación de estas características entre dos personas:

Qué te pasa...
Nada...
Qué te pasa...
Nada...
Seguro...
Si...
A ti te pasa algo...
Que no...
Que sí...
Que te digo que no...
Entonces por qué tienes esa cara?
Qué cara?
Esa?

[...]

Bueno, y la conversación se hace eterna. Y eso es porque interpretas.

No lo sé. A mí todo esto me supera. En algunas ocasiones, qué bueno sería que te enviaran a hacer puñetas, pero que te lo dijeran, que te llamaran pesado, idiota, lo que fuera, pero que te dijeran algo. Creo que a personas como a mí, lo peor, la forma más fácil de hacernos daño es, precisamente, no hablar con nosotros. A mí, me duele, y me duele mucho. A ver, si la persona en cuestión te importa un pimiento, pues no, pero tampoco entras en esa dinámica, pero si no es así... duele.

Imagina, estás con una persona uno, dos, varios días. Todo bien. De repente, llega un día en que ni te habla... por qué? Por qué esa mala cara? Qué he hecho? Al menos dímelo, MÁNDAME A LA MI**DA COMO FERNANDO FERNAN GÓMEZ, pero dime algo co**nes!!!! (perdón por los tacos). Pero nada, ni tan sólo eres merecedor de eso. No sabes si lo estás haciendo bien, si lo estás haciendo mal... nada... silencio al otro lado. Que difícil es. Que fácil es equivocarse con alguien así. Nunca sabes por dónde tirar. Por un momento tú te conviertes en un ser cansino. Casi te llegas a humillar para intentar, al menos, avanzar, pero al final llega un momento en que te cansas tú. En que ya no encuentras motivos para continuar. En que ya absolutamente nada tiene sentido. Estás agotado, exhausto. Te llevan de un lado para otro. Te hacen cambiar tu forma de actuar en momentos determinados. Y al final te preguntas si algo de todo eso merece la pena... y te respondes a ti mismo que no.

Entiendo que llegar a la situación que he descrito en el anterior párrafo ha de ser el límite, pero creo que, desgraciadamente, se llega en excesivas ocasiones a ella.

A todos los que habláis las cosas. A todos los que sois capaces de sentaros con el resto de la humanidad ha intentar buscar soluciones. A todos los que de una manera u otra razonáis los por qués de las cosas. Por favor, no desfallezcáis, el problema no sois vosotros, vosotros sois parte de la solución.

"Si nunca se habla de una cosa, es como si no hubiese sucedido." Oscar Wilde (1854-1900)

Suerte para esta semana,

àlex Seguir leyendo...

sábado, 18 de abril de 2009

I will survive

No, no... de hecho, estoy en ello. Pero he querido poner otra entrada con un vídeo impresionante de cómo interpretar esta pieza de una forma extraordinaria.

A los que os gusten los instrumentos clásicos y no los conociérais, aquí os invito verlos en acción. Su nombre es "Igudesman & Joo", puedes encontrar algo más de ellos aquí. En youtube corren un montón de vídeos con partes de su espectáculo "A little nightmare music". A mí, personalmente, me parecen geniales. Tienen una mezcla de música y humor que hace que te sientas muy bien escuchando piezas modernas tocadas con instrumentos con una dedicación mayoritaria a la música clásica.



A mi me viene al pelo la canción en este momento.

Buenas noches y buena suerte,

àlex

Photo by Julia Wesely - www.julia-wesely.com - © 2007 Seguir leyendo...

Nunca debemos fiarnos de las apariencias...

... yo eso lo se desde hace mucho tiempo. Quizás no lo practico tanto como debiera, pero el haberme críado en una zona humilde de Barcelona, me ha permitido, quizás, conocer a personas de diferentes status sociales.

Cuando he visto hoy el correo de mi gran amigo E.M.M. no he podido resistir la tentación de buscar este vídeo en youtube, y ponerlo aquí. Creo que es la perfecta definición de los estúpidos. De lo estúpidos, mejor, que somos cuando vemos a una persona y la juzgamos por su apariencia, y la ridiculizamos y la vejamos, y no nos damos cuenta de lo que realmente somos todos nosotros.

Bueno, no me enrollo, que paso de reflexiones a estas alturas. Tampoco diré que me importa un huevo, porque mentiría y no hubiera escrito esto, pero muchas veces a mí también se me juzga por mi apariencia. ¿A tí no?

Su nombre es Susan Boyle (éste si que lo escribo completo). Y es un poco lo que ya pasó con Paul Potts en el mismo programa de la TV inglesa. Lo he encontrado completo y con subtítulos en español.

No puedo incluir aquí el vídeo, ya que youtube no lo permite, pero PINCHA en este link para poder ver el vídeo.

"Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro" Albert Einstein (1879-1955)

Buenas noches y buena suerte,

àlex Seguir leyendo...

viernes, 17 de abril de 2009

y a la decimotercera semana resucitó

Espero que el título arroje ánimos. Si eres de los que últimamente estabas preocupado por mí, deja de estarlo. Por fin he encontrado mi anhelado equilibrio, ese que había perdido hace unas semanas.

Por cierto, al final, la semana ha sido de las que se puede denominar como grande. En algunos aspectos, todavía no he alcanzado la situación ideal, pero creo que estoy muy cerca de conseguirlo.

Empecemos.

El lunes en casita. Grande.


El martes, vuelo a UK. Me vine con los amigos de Easyjet, otra vez, aunque todo fue rodado, sin ningún problema. De nuevo volé con todo un curso de chavales que iban montando una buena fiesta en el avión. Eso, al menos, te hace que te rías un rato y te haga recordar las locuras que hacías cuando estabas en ese momento. Tenía a mi lado a dos chicas. Supongo que entre 16 y 17 años. Una le fue dando el tostón a la otra sobre algún chico que también iba en el mismo avión y que la traía loquita. Estaban planeando lo que sería la semana en Londres. Una semana de cacería. En la que la otra tenía que hacer no sé cuantas cosas para conseguir encontrar el momento idóneo. Me trajo tantos recuerdos… No es que eche de menos aquella época, todo el día con las mariposas en el estómago, pero me hizo mucha gracia.

Supongo que, si eres mujer, ya has madurado y estas cosas como que igual no te afectan, pero ya sabes lo que dicen de nosotros, que no maduramos nunca, y creo que en mi caso, y por lo que soléis decir los que andáis conmigo, quizás un poquito menos.

Por la tarde me escapé al gimnasio, correr un rato en la cinta, ducha y a cenar con los compañeros. Encontramos una zona de pubs en Crawley que creo que tenemos que empezar a explotar. Allí había mucha gente, bueno, teniendo en cuenta lo desierto que está todo siempre allí. Nos metimos a cenar en un Indio (gran novedad) y yo cené el "Chicken Tika Massala" (creo que se escribe así). Me pedí la misma cerveza que las chicas, por lo cual alguien se mofó un poquito, pero la explicación es que son más pequeñas y no les da tiempo a calentarse. Luego compartí una de machos, una cobra. Nos reímos, lo echaba en falta, estuvo muy bien. El problema es que nos fuimos en seguida al hotel, y a la cama con la cena y la cerveza en el estómago, cosa que hizo que me costara dormirme. No aprendo.

El miércoles amaneció bien. Otro ratito de cinta en el gimnasio (esta vez ya algo más fuerte) unas pesas (a ver si me pongo mazas) y me metí yo solo en el tren. No he tenido el desayuno incluido esta semana, así que desayuné en la cantina de la oficina... un poquito de fruta, que va bien.

Nos fuimos a comer a lo que allí el resto del equipo venía llamando "las viejas". No tenía muy claro el por qué, pero estaba seguro que lo iba a adivinar. Éramos 7. Llegamos al restaurante, y allí estaba el frente de juventudes en pleno. La más joven debía tener 60 años... Nos llevaron al fondo del local. Un local decorado a la antigua, con olor a naftalina (bueno, vale, mentira, pero ha sido una licencia literaria) y a rancio (esto si que es verdad). Sobre el mantel, unos salva manteles con litografías de tíos en carreta con perro incluido ahogándose en un río. Espectacular.

Para comer, un plato de pollo. Con zanahoria, col, puré de patatas, una patata asada y algo que no fui capaz de identificar, de un color amarillo, que no sabía a nada. Todo muy blandito (entiendo que por lo habitual de los comensales, para que lo puedan masticar).

No estuvo mal, comí a gusto, con nuevas risas (casi había perdido la costumbre). Al final, la anécdota. Me puse a atarme el cordón del zapato. Imagínate la posición, totalmente vulnerable en la retaguardia. Vi que alguien se acercaba, quedaba poco espacio. Dí un salto diciendo "Cuidadito". Era el camarero... Me miró con una cara, creo que no me entendió lo que dije, pero el gesto creo que lo entendió perfectamente, pero claro, ante una situación así, ¿tú que hubieras hecho? Supongo que las risas de alguien que estaba cerca mío no ayudaron demasiado al camarero.

Por la tarde tuvimos un "evento de comunicación", lo que significa que nos reunimos todos, unas charlas y, después, a un pub a tomar algo pagado por la casa. Allí reconozco, que por unas cosas y por otras me agobié un poco. Se intenta que sea un tema integrador, pero al final ves que se hacen los corrillos de siempre, por lo que decidí marcharme a la francesa. Si, lo se, no está bien hacerlo así, pero no quería empezar a dar explicaciones del por qué me piraba.

Una vez en la estación, llamada de un amiguete preguntándome que dónde paraba. Le expliqué. Quedamos que, si venían pronto, me avisarían.

Llegué al hotel después de haber perdido un tren fantasma. Digo fantasma, porque por allí no pasó el de las 20:32. Y cogí el de las 20:52. Directo de Horsham a Crawley. Una vez en el hotel, claro, me bajé al gym. Un rato de cinta y para la ducha.

Cómo después de hacer ejercicio, en mi caso al menos, sigo sudando un rato, decidí bajarme un ratito a la calle. Hacía una noche estupenda (vamos, que no hacía frío) y estuve un rato por allí, escuchando música. Me subí a la habitación media hora después.

Me puse mi pijama, cogí el portátil, y me puse a escribir un rato. No pasaron ni 10 minutos cuando volvió a sonar el teléfono. La voz del otro lado me preguntó si mi ventana daba al Hall (hay habitaciones internas, que dan al enorme hall del hotel). Al decirle que sí, me invitó a asomarme a la ventana, y allí estaban todos. Me pasó incluso a otra chica inglesa (me quedé un poco cortado, ya sabes que soy muy tímido con las mujeres). Al final, no se cómo, pero acabé abajo con una cerveza en la mano.

A partir de ahí, nos tomamos unas copas de más, y estuvimos hasta las tantas, integrados con algún inglés. Fue divertido, creo que esa noche encontré mi punto de inflexión allí. Me reí un montón, aunque nos quedamos los de siempre.

El jueves no fue del todo bien. Pero lo bueno es que volvíamos a casa. Yo, a compartir las últimas horas del cumpleaños de mi mujer (FELICIDADES!!!). Y hasta hoy, en que ha sido una mañana agotadora y, como te diría, quizás una mañana de finiquitar el último cabo suelto.

Bueno, ahora a esperar a la semana que viene. Se plantea una semana entretenida. Con partido de fútbol sala España vs. UK. A ver cómo acaba, porque como todos los españoles jueguen a fútbol como yo, nos van a dar un baño terrible. Ya te contaré.

Creo que he resucitado por fin. Creo que ya vuelvo a ser el mismo de siempre. Espero haber recuperado la confianza en mí mismo y ser capaz de coger las riendas de lo que me rodea y afecta y poder llevarlo todo de buenas maneras y que todo acabe como ha empezado esta semana: Perfecto.

Te deseo lo mejor para este fin de semana. Ahora vuelvo a estar seguro que todo tiene arreglo si queremos.

"Jamás desesperes, aún estando en las mas sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante." Miguel de Unamuno (1864-1936)

Buena suerte,

àlex Seguir leyendo...

martes, 14 de abril de 2009

Amistad en tiempos de Facebook (traducción del fragmento)

Finalmente me han pedido que traduzca el fragmento que había en catalán en la entrada Amistad en tiempos de Facebook, del pasado 10 de Abril.

Disculpadme si no lo hice en su momento, creí que no era necesario, pero si que lo es, así que ahí va:

"A ver. Es conocido que en la red social Facebook, dónde estás leyendo esto, el concepto de amistad es, digamos “laxo”. Todo el mundo, incluido yo, tenemos muchos conocidos pero a la hora de contar los amigos reales probablemente tendríamos suficiente con los dedos de una mano. En Facebook, en cambio, la idea de amigo incluye personas que puedes llegar a no conocer personalmente. Yo mismo tengo en mi listado de 150 amigos a antiguos compañeros de trabajo y del colegio, compañeros de militancia política, familiares directos, amigos de verdad, conocidos, saludados y algunas personas a las que no he saludado nunca personalmente. Pero con todos ellos me une un lazo de amistad, simpatía o, simplemente, sintonía.

Todo esto viene a cuento porque hoy he recibido la petición de amistad de un antiguo jefe. De hecho no es tan antiguo, ya que ha sido mi último jefe, precisamente aquel que con la escueta frase “hemos decidido hacer reducción de plantilla y tú eres uno de los afectados” me envió al paro hace tres meses. Hay que decir que posiblemente con el tiempo deba agradecerle que me diera “el empujón” para hacerme pequeño empresario, pero no puedo entender como una persona que te echa a la calle sin miramientos (fuimos 5 los despedidos el mismo día) pasados tres meses me pueda enviar una petición de amistad del Facebook.
Por cierto, mi respuesta ha sido, textualmente “¿Pero tú estás de coña (broma) no?”. Conociendo al personaje estoy casi seguro que me responderá alguna parida. Continuaremos informando.

Salud!

Alex P."

Grande lo que le ocurrió a Àlex, pero más grande su respuesta...

àlex

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